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02 de Ago de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La política torrijista

En esta campaña electoral tiene que exponerse el torrijismo en su real práctica como una política violadora de los derechos humanos y la...

En esta campaña electoral tiene que exponerse el torrijismo en su real práctica como una política violadora de los derechos humanos y la Constitución, de doble discurso, de corrupción, de juega vivo, de traficar de armas y narcotráfico, entreguista a intereses exteriores, de enriquecimientos ilícitos, de fraudes y de violencia.

Su cosmética imagen populista nace cuando algunos izquierdistas y comunistas exilados en Chile no aguantaron la cárcel y el exilios, y se entregaron a la dictadura por cargos públicos. La mayoría aún están vivos; no lo aceptó Hugo Víctor que permaneció en el exilio, igual que los panameñistas y el VAN. Desde entonces intentaron maquillar la dictadura para poder aprobar los entreguistas tratados del Canal, traidores al 9 de enero del 64.

El fallo de la Corte Internacional ha sido categórico. Son culpables de asesinatos, desapariciones, exilios y torturas. Ha sido el esfuerzo heroico de Patria, la hija de Heliodoro Portugal, la que logró esa condena, que no pudo hacer la Comisión de la Verdad, a pesar de fueron confirmados 110 asesinatos y desapariciones. Al 11 de la bandera PRD le falta el “0” para ser 110 el número de sus asesinatos conocidos. El torrijista no ha tenido el valor de reconocer sus errores, pedir “perdón” indemnizar a todas sus víctimas. Los juicios a los dictadores de Sudamérica han sido un modelo que no se han atrevido a seguir; continuando la impunidad que la población repudia. El torrijismo le ha dejado al país: el”juega vivo”, el entreguismo a los extranjeros, el narcotráfico, las armas en la calle, la violencia como respuesta al diálogo, el dedo político como decisión, la coima como mecanismo burocrático, la doble imagen como demagogia internacional, la invasión de USA inserta en los tratados, el no poder aumentar los peajes del Canal por cláusulas represoras de los tratados, la impunidad, los ex militares cómplices y corresponsables del torrijismo predicando lecciones de democracia, una Constitución militarizada, creada para no desarrollar la democracia, fortunas de civiles y militares ocultas en bancos locales y corporaciones. Pero lo más grave son las falsas políticas disfrazadas de populares y que se despilfarran en licitaciones manipuladas, sobrecostos, comisiones, propaganda, donaciones internacionales y publicidad engañosa. En sus propuestas no consideran pedir “perdón” ni quitar el 11 de su bandera, ni decir donde arrojaron a los desaparecidos para limpiar la historia e iniciar la reconciliación nacional.

Ya una vez el civilismo les dijo ¡ no! Se aprovecharon de la tolerancia democrática, pero han demostrado que no se han rehabilitado. En sus propuestas se olvidan de la impunidad por sus múltiples delitos, de los desaparecidos, de los peajes del Canal, de los intoxicados, de las causas de la violencia que ellos mismos crearon con sus grupos armados, de la mediocridad por ellos fomentada, del abandono a los productores agrícolas, de enriquecer a los grandes capitales “coimeables” con olvido de los pobres, de regular los gastos y privilegios de su ineficiente burocracia, de la justicia que solo reprime a los pobres, de una Constituyente que elimine el autoritarismo y la influencia del dinero. en las decisiones electorales y administrativas.

El electorado ya sabe lo que es el torrijismo, le ha costado sangre y humillaciones, y tiene que encontrar el “cambio” que el país necesita. Tras purificar los vicios y engaños históricos del torrijismo, tal vez podrán aspirar a alguna credibilidad que les permita participar en la lucha de la panameñidad por un Panamá mejor.

-El autor es médico y ex ministro de Estado. grollap@cableonda.net