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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Elecciones, debates y Carnaval

Ha llegado la única actividad que el panameño se toma en serio, y esto es así porque usted desde pasado unos días del martes de carnaval...

Ha llegado la única actividad que el panameño se toma en serio, y esto es así porque usted desde pasado unos días del martes de carnaval, ya escucha a la gente planeando para donde irse el próximo Carnaval o que actividad hacer en esos días.

Con estas fechas no hay gobierno que se las juegue, vivimos del jolgorio y la ridiculez, donde los gobiernos aprovechan para meter mano y hacer de las suyas.

Las elecciones arrecian, veremos de todo en la campaña, candidatos vestidos y disfrazados, tirando agua arriba de un cisterna, mientras mojan a la muchedumbre de hipocresías y falsas esperanzas.

Clásicos engaños de campaña, total, en estos días un lata de sardina y una micha de pan es suficiente para poder gozar cuatro días de saltaderas.

Atrás quedan los debates, todo el mundo deja de ver la televisión, solo los abuelos y santurrones se resguardan en casa, mientras el discurso se pierde en medio de una manguera y entre la lluvia de confetis.

Ya no veremos a Balbina llorando porque las encuestas las lleva a cuestas, ni a Endara queriendo agarrar a palo a todo el mundo, pero si veremos a una generación del cambio tratando de tomarse el país.

Los Carnavales le dan paso al desenfreno, por momentos descansamos de la lluvia electoral, que todos los candidatos llevamos a nuestros electores.

El modelo del cambio le da paso a la algarabía, al ritmo de los locos somos más, mientras la gente del corazón se viste de tuna y son, con su coro de corrupción.

Para todos hay, pues Endara entre paso y tumbo, carga un mundo que lleva poco ritmo.

Son cosas del Carnaval, no hay discursos, solo arengas, que empachados con dos cervezas transforman el léxico refinado en saloma jornalera, que se confunde con un reggae , que no solo nos pone a brincar, sino que también nos hace olvidarnos de todas las necesidades que tenemos, y que el miércoles de Ceniza nos retumba en los bolsillos, de donde no sale ni el cuara del bus para regresar a la casa.

Ojalá al final de la jornada todos podamos descansar y después analizar que el mundo no se acaba en un Carnaval, y que hay que retomar los debates con altura, donde las propuestas imperen por encima de las campañas sucias, pues al final Panamá es de todos y no podemos destruirlo por caprichos o apetitos mezquinos.

Las elecciones son en mayo. Ahora es el momento del Carnaval, pero no podemos olvidar que tenemos un futuro al final, con el que, como país, tenemos que comprometernos.

Así veo las cosas y así las cuento.

- El autor es abogado. roberto_ruiz_diaz@yahoo.es