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21 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Reflexiones sobre seguridad

Los brutales asesinatos de Omar Anel Rodríguez y de Samuel Monroy ocurridos el martes 10 de marzo, durante el asalto a la Lotería Nacion...

Los brutales asesinatos de Omar Anel Rodríguez y de Samuel Monroy ocurridos el martes 10 de marzo, durante el asalto a la Lotería Nacional, ubicaron en toda su dimensión el grave problema de Seguridad Ciudadana que atraviesa Panamá y la perversidad de los malhechores que perpetraron estos hechos. La ocasión es propicia para que juntos reflexionemos sobre este grave problema que nos agobia.

En la mayoría de los países de América Latina, en las últimas décadas, ha crecido la violencia y la delincuencia, en especial en los centros urbanos, sin que los gobiernos, nacionales y locales, hayan podido enfrentar de manera adecuada estas problemáticas que afectan el bienestar de los ciudadanos y la competitividad económica de los países y de las ciudades.

Todo parecía indicar que al finalizar la guerra fría, entre el capitalismo y el comunismo, que privilegiaba la seguridad nacional de los Estados, pasaríamos a concentrar nuestros esfuerzos hacia la seguridad de los ciudadanos. La realidad es que los gobiernos no han logrado avanzar en esta línea y se han quedado en los modelos tradicionales de represión del delito. Ni la tradicional derecha, ni los nuevos gobiernos democráticos de centro e izquierda han podido desarrollar políticas públicas integrales que resuelvan la creciente violencia y delincuencia.

La concepción estratégica para enfrentar el problema de seguridad se mueve entre dos extremos: aquellos que privilegian la mano dura y los que consideran que la seguridad es represión y que la violencia y la delincuencia tienen su origen en las condiciones de pobreza y que mientras no se acabe con esta situación es muy difícil reducir estas problemáticas.

Esta última visión también la comparten algunos gobiernos democráticos de centro, quienes para no comprometerse con el tema, han dejado la seguridad de los ciudadanos en manos de las instituciones armadas, policíacas y de justicia y de forma aislada y con poco impacto desarrollan algunas políticas preventivas.

Panamá se mueve en la dirección de ver el problema de la seguridad con la misma ambivalencia que América Latina. El enfoque de mano dura y mano suave ha fracasado y los resultados saltan a la vista. Hoy se cometen dos veces más asesinatos que en el año 2004. El incremento del delito en los centros urbanos es evidente y aún no tenemos políticas integrales que involucren programas y proyectos preventivos de represión al delito. Un sector importante de la sociedad cree que sólo con “mano dura” o políticas de reducción de la pobreza o programas preventivos podemos enfrentar los graves problemas de violencia y delincuencia.

Está probado, a nivel municipal, que integrando la prevención con la represión, en el marco del Estado de Derecho es posible tener buenos resultados en materia de seguridad ciudadana. La prevención permite incorporar al Municipio en la lucha contra la delincuencia en forma eficiente y efectiva y la represión permite a los organismos de seguridad contar con información suficiente, porque la comunidad está integrada al programa de seguridad.

El próximo gobierno deberá tener una política integral de seguridad, que independientemente de las ideologías haga compatible la prevención con la represión del delito. Debemos recordar que la seguridad ciudadana no es de derecha ni de izquierda, no le pertenece a ningún partido, es un derecho ciudadano que debe garantizar el gobierno, independientemente de su afiliación partidaria.

-El autor es ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net