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16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El calvario de nuestros estudiantes

Comienza el año lectivo para 724 mil estudiantes que se aprestan a concurrir a las aulas, pero hoy, como ayer, esta nueva jornada parece...

Comienza el año lectivo para 724 mil estudiantes que se aprestan a concurrir a las aulas, pero hoy, como ayer, esta nueva jornada parece signada con negros presagios.

Lejos de una alegre anticipación por la oportunidad de crecer en sabiduría y conocimiento, la mayoría de los muchachos este año tiene por delante el camino tortuoso que resulta de la dejadez de las autoridades encargadas de velar por su bienestar.

Hace un año el (tercer) ministro de Educación declaró con orgullo y satisfacción que el año lectivo comenzaría sin contratiempos, que el 90 por ciento de las 475 escuelas que necesitaban reparación estarían listas, que los 35 mil docentes estarían en sus puestos, porque todos los nombramientos habían sido hechos, y que los 700 mil estudiantes de las escuelas públicas serían recibidos con toda normalidad. La realidad fue muy distinta: la historia lo desmintió categóricamente para escarnio y vergüenza de su gestión.

Al escándalo provocado por el hurto de los dineros del FECE, se sumó el problema de la fibra de vidrio. La crisis se agravó cuando muchos planteles resultaron con techos y baños en mal estado, con falta de mobiliario que obligó a estudiantes a compartir bancas, con falta de equipos en algunos talleres, con falta de material didáctico y, en general, con un evidente deterioro de las aulas por falta de mantenimiento.

A lo largo de todo el país se escucharon las quejas: en San Miguelito, en Aguadulce, en Colón, en Tocumen, en Penonomé, en Calidonia. El mismo día del inicio de clases padres de familia, profesores y estudiantes de un colegio en San Miguelito cerraron la vía Transístmica en protesta por el mal estado del plantel y dos semanas más tarde estudiantes encapuchados del Instituto Nacional cerraron la Avenida de los Mártires con barricadas de basura, provocando un enfrentamiento con la Unidad de Control de Multitudes de la Policía Nacional y pérdidas adicionales al mobiliario e instalaciones del Instituto.

Al deterioro de las infraestructuras se sumó el mal estado de los busitos colegiales. La Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre encontró que sólo en la provincia de Panamá la mitad de esos buses tenía deficiencias en cuanto a luces, frenos, salidas de emergencia, ausencia de extintores y otros.

Lamentablemente es el cuento que nunca acaba, sin considerar las insuficiencias propias del contenido de la educación. A ciencia y paciencia de estudiantes, padres de familia y docentes, en vísperas del inicio de clases la reparación de muchas escuelas a lo largo y ancho del país todavía está en veremos.

Habiéndose pospuesto por un mes el comienzo del año escolar oficial, precisamente para dar tiempo a la reparación de escuelas, tal parece que los 724 mil estudiantes que concurrirán a las 3,600 escuelas oficiales este año encontrarán que, por lo menos, el 10% todavía acusará deficiencias. Ojalá no haya también problemas con el nombramiento de nuevos docentes. Para colmo, el sector del transporte colectivo anuncia un paro precisamente en la fecha de inicio de clases y también le reclama a los estudiantes el pago del pasaje a la tarifa normal de adultos.

Se inicia así el calvario de miles de estudiantes que son el futuro de nuestra patria. No aprendemos.

-La autora es diputada por el Circuito 8—7 / VMP.mireyalasso@yahoo.com