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16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Sobre calzados escolares

Como todos los años, con el inicio de un nuevo período escolar llegan las lluvias y los estudiantes hacen maromas con el fin de encontra...

Como todos los años, con el inicio de un nuevo período escolar llegan las lluvias y los estudiantes hacen maromas con el fin de encontrar una parada de bus, acera o vereda para evitar empaparse y resfriarse, con el perjuicio adicional de que los calzados recién adquiridos semanas antes sufran su primer desgarre de suela o pierdan un tacón. Es por eso que resulta imperiosa la necesidad de crear un reglamento técnico de calzados escolares, para beneficio de más de 600 mil estudiantes registrados en escuelas primaria y secundaria del país.

Como es el caso de otros productos, los calzados escolares tienen una garantía y ésta debe quedar explícitamente señalada en la factura de venta, independientemente de que el calzado haya sido comprado en baratillo o en promoción. Ahora bien, el hecho de que el calzado tenga una garantía, no lo exime de que se descosa o se abra por su pobre calidad. De allí la importancia de que el consumidor conozca con anticipación las especificaciones técnicas del calzado, como, por ejemplo, el tipo de material con que está elaborado, la tensión de la puntera, la adhesión del tacón, y su permeabilidad.

Ahora no es el momento para cuestionar el porqué en el país no existe un reglamento de calzados escolares. Lo cierto es que ningún producto escolar tiene su respectiva norma técnica. Lo consecuente ahora es promover la normalización de la calidad de los calzados, así como la de los cuadernos con respecto a la encuadernación y el contenido de páginas, los bolígrafos con relación al kilometraje y rendimiento de la tinta, los lápices con respecto al grafito y el borrador, las hojas de papel con referencia al gramaje y contenido neto, y los textos en cuanto a la calidad de encuadernación.

Lo correcto sería que el Ministerio de Comercio e Industrias elabore y redacte el reglamento técnico y lo someta a discusión, y luego otorgue un tiempo perentorio de hasta seis meses para que los agentes económicos se ajusten y cumplan.

Con este mecanismo, el consumidor finalmente quedaría provisto de información para una mejor elección escolar, apartada del ruido publicitario y promocional que históricamente acompañan las ventas de este tipo de útiles en tiendas, librerías y almacenes.

Además, el consumidor haría un análisis más preciso de la relación precio/calidad, ayudando así a construir un mercado más competitivo. Y, lo más importante, el consumidor no tendría que comprar zapatos a medio año por razones de descose y desgarre, porque al existir la norma técnica quedarían descalificados los calzados esponja y aquellos que se “sonríen” por el levantamiento de la puntera.

En el año 2008, la Acodeco registró un total de 82 marcas diferentes de calzados escolares en el mercado nacional, y ninguna tenía información técnica.

Es decir, los consumidores compraron calzados sin información pertinente, propiciando así a la desinformación, el abuso, la mala calidad y la falta de garantías comerciales legítimas.

Por tanto, la Acodeco hará esfuerzos para que las autoridades competentes hagan los estudios necesarios para adecuar la naturaleza del mercado a las necesidades e intereses de los consumidores.

-El autor es administrador de la Acodeco.pmeilan@acodeco.gob.pa