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26 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

De moralidad y gobierno

Recientemente leí algo que mucho me impresionó. Fue tan sencillo y a la vez profundo que, para mí, sustentó la teoría de que “cuan más s...

Recientemente leí algo que mucho me impresionó. Fue tan sencillo y a la vez profundo que, para mí, sustentó la teoría de que “cuan más sencillo una idea, es decir, carente de complejidades, tiende, generalmente, a exponer lo verídico, lo bello y lo real”. No menciono el autor, porque pienso que las ideas que deseo compartir, gracias a su prominencia, pudiesen ser vistas como una extensión de su pensamiento.

Escribió el autor que: “El ser humano es el único animal que sabe que va morir”. Como dije, idea sencillísima de comprender y aceptar; sin embargo pocos son quienes lo han interiorizado. Opino que este concepto creó en el ser humano la necesidad de encontrar respuestas externas para explicar su existencia y lo que ocurrirá —si algo— al morir. Acepto la posibilidad de estar errado y añado que no pretendo negar la existencia de un “Creador”, porque la naturaleza nos ha legado tantas razones que nos es casi imposible negar su existencia.

Lo que presento es una descripción “histórica” encapsulada de la búsqueda de respuestas ontológicas y la realización de cuán insignificante es el ser humano. Surgen, entonces, las grandes religiones globales que hoy conocemos; todas ellas con el concepto de un “Creador” como explicación medular de nuestra existencia. Además, adjuntan una serie de mandamientos y protocolos que conducirán al creyente a la presencia y brazos del progenitor divino. Es menester mencionar que antecediendo nuestro conocimiento de la Biblia, la Tora, el Corán y el Código de Hamurabi, como ejemplos, existió “El Libro de los Muertos” de los egipcios que contenía edictos similares en su esencia a los que hoy constituyen la base de gran parte de las creencias religiosas globales.

¿Por qué este recorrido histórico? No hace mucho un gran amigo comentó que “lo que hace falta en Panamá es un gobierno moral y de leyes”. A primera instancia dicho comentario no permite contradicción. Sin embargo, si nos preguntamos, ¿cuándo en la historia humana ha existido un gobierno basado en la moralidad y la justicia? La respuesta es obvia.. ¡Nunca!

Esperando que un gobierno de leyes y moral emane de la nada no es una opción lógica. ¡Atribuir su inexistencia a la voluntad de “Dios” tampoco lo es! En mi opinión, comentarios como ese evaden la realidad. Somos nosotros, no solo los panameños, sino los seres humanos en general —a nivel mundial— a quienes les corresponde implementar y practicar lo que pontificamos en nuestros templos sagrados. No es suficiente esperar un “más allá”, cuando existen tantas injusticias y agresiones a la humanidad. Es posible pensar en el paraíso del mañana y ser “justos y morales” hoy. ¡Tenemos que ser pensadores, creyentes y activistas!

Demasiadas son las naciones “religiosas” que, apoyadas por sus clérigos, rabinos e imames, continúan en la masacre del ser humano, manteniendo que su versión del “Creador” es la única y verdadera. Tememos la muerte y aún matamos sin compasión. ¡Que contradicción! Cuán bello sería un mundo donde todas las religiones, en unísono, proclamaran “¡No a la Guerra!”, “¡Sí a la Humanidad!” y lo practicaran. Si se desea un gobierno moral, reflejante de nuestras creencias, tenemos que construirlo. ¡Soy idealista!

-El autor es escritor y profesor panameño residente en NY.cerussman@yahoo.com