24 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Árbol con pocas ramas

Las ramas del árbol han sido insuficientes para que Ricardo Martinelli pueda redimir sus compromisos electorales con la llamada clase po...

Las ramas del árbol han sido insuficientes para que Ricardo Martinelli pueda redimir sus compromisos electorales con la llamada clase política y empresarial.

La repartidera de puestos ha sido la tónica de las últimas semanas, donde figuras de “huesos viejos” y de “nuevos huesos” parecen reclamar su espacio dentro de la esfera pública, a tal punto que, ante la escasez, deciden tomar lo primero que les ofrecen, aunque no sea de su experticia, por lo menos profesional, antes que quedar sin un trozo del pastel.

Los nombres expuestos revelan la ilógica lógica del nuevo inquilino del Palacio de Las Garzas, que prometió “cambio”. Acompañado de figuras vinculadas al noriegato, a la corrupción, al atraco de la Cosa Pública, a los intereses privatizadores, el nuevo Gabinete, hasta ahora, ha estado más preocupado por los recursos económicos que les tocará que por la atención a las demandas sociales. Y es que el PRD se encargó de “gestionar” en los primeros cinco meses del año buena parte del presupuesto anual.

Hasta ahora nadie da cuentas de las promesas electorales, ningún nuevo jerarca se atreve a señalar cómo se atenderán éstas, caso del subsidio de 100 balboas a la población mayor de 70 años, o cómo se llevará a la cárcel a los ladrones de cuello blanco, o cómo se detendrá la inseguridad en las calles, o cómo se reparará la infraestructura de colegios y escuelas del país.

A este grupo, cuya ramas del árbol no alcanzan para colocar a todos, le preocupa que los del PRD se asegurarán la estabilidad de sus amigos y copartidarios en la esfera pública, a través del atraco que han hecho de la Carrera Administrativa, con la complacencia de la dirigencia de FENASEP, lo que le significará dificultades para enquistar la nueva burocracia. Mientras ello sucede, a miles de funcionarios públicos se les deja en completo abandono, las estadísticas evidencian que en los llamados gobiernos “democráticos” en promedio los gobernantes despiden a unos 20 mil funcionarios públicos.

Asimismo, las primeras declaraciones de este “selecto grupo”, pasan de lo frívolo a lo autoritario y represivo, tal es el caso del designado ministro de Gobierno y Justicia, José Raúl Molino, quien, al mismo estilo del PRD, ha expresado que “no tolerara los cierres de calles”, desconociendo que los cierres de calles se han constituido en un instrumento legítimo de lucha de los sectores sociales ante la falta de atención de los gobiernos a los problemas que viven los pobladores, campesinos, indígenas, trabajadores, profesionales y estudiantes. Pese a las amenazas, la realidad concreta evidencia que diversos sectores de la sociedad panameña continuarán en las calles exigiendo se atiendan sus demandas sociales.

No cabe duda, será el pueblo trabajador quien cargará nuevamente con los costos de los apetitos de máxima ganancia de usureros, banqueros y exportadores, que se enquistan en la esfera pública para garantizar sus intereses.

En medio de este escenario es necesario seguir organizándonos y luchando. Prepararnos para defender nuestras reivindicaciones sociales. Hay que redoblar la lucha, para poder ejercer un verdadero proceso democrático, donde el poder popular pueda determinar el destino de este país a través de la autoconvocatoria a una Asamblea Constituyente Originaria.

-El autor es secretario general del Suntracs.rologe54@yahoo.com