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10 de May de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Crear buen ambiente con Centroamérica

Costa Rica fue el primer destino exterior del presidente electo Ricardo Martinelli. Una buena señal para los vecinos centroamericanos qu...

Costa Rica fue el primer destino exterior del presidente electo Ricardo Martinelli. Una buena señal para los vecinos centroamericanos que, junto con Colombia, deben ocupar un sitial prioritario en las relaciones internacionales de Panamá. Eso se vio reforzado, pocos días más tarde, con la asistencia del vicepresidente electo y canciller designado Juan Carlos Varela al histórico cambio de gobierno en El Salvador y los trascendentales debates de la Asamblea General de la OEA en Honduras. Ese rápido vistazo centroamericano, sin duda, permitirá al nuevo gobierno concretar una perspectiva acorde con el papel que Panamá deberá jugar en el escenario regional.

Centroamérica no es más la línea divisoria de enfrentamientos ideológicos de la Guerra Fría. Sin embargo, se ha convertido en un terreno de influencias particularmente de Europa y Estados Unidos. Los modelos de integración política, comercial, monetaria, aduanera, migratoria y medioambiental, entre otros, tienen como referentes a la Unión Europea. Estados Unidos negoció un acuerdo comercial regional y a través de México y Colombia proyecta una integración energética y de seguridad en rivalidad con los europeos. Panamá tiene acuerdos económicos, energéticos, aduaneros, financieros, de seguridad, de salud pública, de prevención de desastres naturales y medioambientales, por citar parte de una larga lista de compromisos de obligatorio cumplimiento con Centroamérica.

Lo dicho en Costa Rica por Martinelli acerca de que a Panamá debe dar mayor confianza a los inversionistas y abrirse más al mundo para que fluyan inversiones extranjeras, es un mensaje importante. Al referirse al continente americano, el presidente electo dijo que “compartimos religión, idioma y costumbres” y que quiere que “nos vean como un país eficiente, justo y solidario”. Pese a sus críticas al Parlacen, Martinelli reconoció que el único camino para lograr un acuerdo de asociación con la Unión Europea es “mediante la comunidad centroamericana”. Por el momento, los gobiernos de la región esperan que el presidente electo reconsidere la decisión de salirse del Parlacen. El mandatario hondureño, Manuel Zelaya, dijo hace unos días que “Centroamérica en pleno tiene que hablar con el presidente electo de Panamá y sería bueno comenzar a hacer gestiones para crear un buen ambiente para su llegada al Sistema de Integración Centroamericana”.

Al asumir la responsabilidad de la administración del Estado, Martinelli se coloca, por voluntad popular, a la cabeza de la sociedad panameña y debe organizarla como artífice de consensos. Está comprometido con el futuro, con el destino de una generación que no verá y por la que no será visto. Debe racionalizar, comprender, explicar y actuar sobre un presente, que no siempre controlará, pero que debe encauzar. Su mejor decir es su actitud frente a las situaciones que debe encarar.

Sumado a la búsqueda de soluciones inmediatas a los problemas nacionales, la agenda internacional de Martinelli debe proyectarlo como un dirigente en condiciones de diseñar con el fino sentido de un arquitecto, de construir con la visión de un planificador, de soñar con los impulsos de un idealista y defender al colectivo social con las cualidades de un estadista.

En el campo exterior sus relaciones con Centroamérica y el continente son la primera prueba.

-El autor es periodista.d_olaciregui@hotmail.com