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27 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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Filosofía, pedagogía y educación

La filosofía es la forma de actividad espiritual con la que el hombre reflexiona sobre la propia existencia y sobre la realidad que lo c...

La filosofía es la forma de actividad espiritual con la que el hombre reflexiona sobre la propia existencia y sobre la realidad que lo circunda; por consiguiente, es crítica (“juicio”) de nuestra experiencia inmediata y al mismo tiempo búsqueda de los principios de la realidad. Se diferencia de toda otra actividad humana en cuanto tiende continuamente a una explicación radical de toda la realidad, en cuanto se pregunta el porqué de la existencia del hombre y del mundo.

De este modo la filosofía se distingue de la ciencia, que no trata de dar las justificaciones últimas, sino de explicar el desarrollo de los fenómenos, es decir, de formular las leyes que los rigen; y en este sentido, la ciencia se pregunta siempre por el cómo de los hechos, no por el porqué que los explica.

La filosofía, que es indagación racional, se distingue además de la religión, que también responde a las supremas interrogantes del hombre, pero comunicándole verdades que le son dadas y a las que él se adhiere mediante la fe.

La filosofía, al querer descubrir los principios primeros y los fines últimos de las cosas, tiende por naturaleza a culminar en la metafísica, a través de la cual, sobre todo, se enlaza con la religión.

La pedagogía, como problema filosófico, reflexiona sobre el “hecho educativo” y busca los principios según los cuales se actualiza la educación, del mismo modo que la gnoseología estudia el conocimiento o la estética del arte.

Educación es el proceso a través del cual el hombre actúa el recto e integral desarrollo de todas sus facultades; mejor dicho: es la formación integral del hombre mismo y de su personalidad; por esto la educación es una obra que cada hombre realiza en sí mismo: en cuanto vive, cada uno de nosotros desarrolla su yo, lo forja conscientemente según metas e ideales con la inteligencia y la voluntad, es decir, da forma en sí mismo al hombre.

Sin embargo, en sentido específico se entiende por educación la obra con que ayudamos a los otros hombres a educarse, especialmente cuando aún no pueden por sí solos desarrollar la propia personalidad; por esto, en un sentido más estricto, la educación hace referencia sobre todo a la ayuda que prestamos a los niños y niñas, a los muchachos y a los jóvenes en su proceso educativo.

Pero esto no quiere decir que la educación sea un fenómeno limitado al periodo de la infancia o de la juventud: en cualquier edad y en todo instante aprendemos a disciplinar y a desarrollar nuestro yo; la sociedad y el ambiente que nos rodea influyen siempre y en cualquier circunstancia sobre esta formación, en sentido positivo o negativo.

La escuela es el organismo destinado a procurar el encuentro entre el educador y el educando: en ella, el discípulo halla el clima adecuado para la integral y positiva actuación y expansión de su personalidad y el maestro, enseñando, continúa formándose a sí mismo.

Por esto la escuela es el lugar y el ambiente intencionalmente escogido y exclusivamente ordenado a crear el complejo de las mejores condiciones para el desarrollo de la personalidad del hombre y la mujer.

¡He ahí el compromiso del Estado panameño!

-El autor es pedagogo, escritor y diplomático.socratessiete@gmail.com