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14 de Aug de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El PP y su reingeniería

El Directorio Nacional del Partido Popular, realizado el pasado 30 mayo 2009, aprobó por unanimidad un comunicado en el que: “declara fo...

El Directorio Nacional del Partido Popular, realizado el pasado 30 mayo 2009, aprobó por unanimidad un comunicado en el que: “declara formalmente la terminación de la alianza político electoral con el Partido Revolucionario Democrático y anuncia que hará una oposición independiente y popular”.

Desde hace algunos días altos dirigentes del Partido Popular vienen anunciando lo que ellos denominan una reingeniería del Partido, que contempla varias etapas entre ellas: la consolidación y relanzamiento del mismo.

La iniciativa de reingeniería y relanzamiento del Partido es una tarea prioritaria para un partido político que estando en gobierno perdió más de 20 mil adherentes y que en la última contienda electoral obtuvo 35,459 votos presidenciales, treinta mil votos presidenciales menos que la campaña de 2004.

Si a esto le sumamos que a nivel nacional el PP solo obtuvo entre 11 a 14 representante de corregimiento y un diputado en la Comarca Ngöbe Bugle, y que la subsistencia como partido político se la debe a los votos de representantes de corregimientos, tenemos que concluir que definitivamente una reingeniería y relanzamiento es un proceso obligatorio para el Partido Popular.

Pero toda reingeniería debe partir de un análisis de dónde se está y por qué, de tal manera de no caer en los mismos errores en el nuevo proyecto que se pretende impulsar.

Y es allí donde demuestra debilidad el proyecto nacional de reingeniería del Partido Popular, porque a muchos de los dirigentes del PP se les olvida que el Partido y la Alianza que formaron perdieron las elecciones y creen que hay que hacer cambios en nombre del Partido y colores de su bandera, como si con eso se transformara el PP en un nuevo y vigoroso Partido Político; estos cambios cosméticos no son la solución al problema.

El problema del Partido Popular es más profundo. Durante los últimos cinco años de gobierno su dirigencia nacional, por estar en la piñata del poder, descuidó la organización y formación política de su membresía. Dos dirigentes de primera línea, como lo fueron el Dr. Salvador Real y Miguel Angel Ríos, renunciaron al Partido por la indiferencia con que eran tratados y hoy son diputados de la República por otros partidos políticos. Estos dos ejemplos se multiplicaron a lo largo del país con un mutismo impresionante de los dirigentes.

El Partido Popular hoy día, no es ni social, ni cristiano, como dicen sus voceros. Se ha perdido la identidad del Partido, su mística y comunicación con el electorado, su discurso de reconciliación usado para justificar su alianza con el PRD, solo se lo creen los que lo promovieron.

En 1994, después de conocer los resultados electorales que colocaban al entonces Partido Demócrata Cristiano en último lugar y que de 28 legisladores se pasó solo a uno, el presidente del Partido de ese entonces, Raúl Ossa de la Cruz, y el secretario general, Erick Fidel Santamaría, y sus subsecretarios presentaron sus renuncias a los cargos, se nombró una comisión ad hoc para realizar un Congreso Extraordinario y renovar toda la dirigencia nacional. Eso es lo que se llama tener vergüenza política y desprendimiento, para dar paso a otros a que sigan adelante con el proyecto político.

Por eso, para mí, cualquier cambio que busque esa reingeniería en el PP pasa por la renuncia de la actual dirigencia política. Salvo el subsecretario general, Guillermo Ruiz, quien ha presentado su renuncia y el presidente del Partido, René Orillac, que ha manifestado que no tiene ninguna aspiración en el próximo congreso, el resto se aferra a sus cargos.

El Partido Popular tiene una gran oportunidad dentro de esta situación de crisis en que se encuentran actualmente. Puede optar por buscar, estudiar y consolidar un nuevo discurso político que lo mantenga cerca al electorado y cerca de las bases del Partido. Puede hacer suyo el proyecto de celebrar desde ya, hasta el próximo noviembre de 2010, el Cincuentenario de presencia del socialcristianismo en la República de Panamá.

Debe y está obligado a buscar nuevos dirigentes que lideren el proyecto de reingeniería y esos cuadros puede obtenerlos en el grupo de jóvenes del Partido, que tienen energía e ideas renovadoras y motivadores. Pueden y deben nutrir la nueva dirigencia de los candidatos a representantes, alcaldes y diputados de la pasada contienda electoral, como el Dr. Javier López, para mencionar un nombre.

Reingeniería sí, consolidación y relanzamiento de un nuevo proyecto del Partido Popular sí, con caras frescas y nuevas que le den credibilidad al nuevo discurso, empeñarse en hacerlo con la actual dirigencia es llevar el proyecto al fracaso.

*Miembro del Partido Popular.jdtorres@cwpanama.net