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28 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Qué es más importante para el país?

En los próximos meses, la República de Panamá, a través de los respectivos Órganos del Estado, debe decidir quiénes serán las dos person...

En los próximos meses, la República de Panamá, a través de los respectivos Órganos del Estado, debe decidir quiénes serán las dos personas que reemplazarán a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Esmeralda Arosemena de Troitiño y Adán Arnulfo Arjona, y pareciera que para la sociedad civil organizada y la mayoría de los medios de comunicación, ésta es la tarea más importante de este año, en lo que a la administración de justicia se refiere.

Es indiscutible que la designación de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia tiene gran relevancia y significado para el país, pues pasarán a integrar un cuerpo colegiado que dirige el Órgano del Estado encargado de impartir y administrar justicia. Sin embargo, no puedo evitar preguntarme: ¿La escogencia de estos dos nuevos funcionarios es realmente más importante para el país que la redefinición, de una vez por todas, de una Ley de Carrera en el Órgano Judicial?

Conversando con una compañera que ha trabajado muchos años en el Órgano Judicial, ella me explicaba que la gente está confundida, porque se piensa que el Órgano Judicial son solo los nueve magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Posteriormente, meditando a profundidad lo que mi compañera me exponía, me di cuenta de que lo que ella dice es cierto, toda vez que existe la errada percepción popular de que el Órgano Judicial son solo los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, cuando en realidad la institución es más que eso: Somos más de 3,000 servidores a nivel nacional, que contribuimos en la resolución de las causas y conflictos de la mayoría de los panameños.

El hecho de que la sociedad civil y la mayoría de los medios de comunicación hayan restado importancia a los proyectos de ley que pretenden reformar la Carrera en el Órgano Judicial, y que fueron recientemente presentados ante la Asamblea Nacional de Diputados, pareciera significar que han relegado a un segundo plano la mejora integral del sistema judicial panameño, para erigirse en protagonistas decisores en la escogencia de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Por el contrario, yo estoy convencido de que el debate sobre lo que debe ser la Ley de Carrera Judicial es la tarea más importante de este año para fortalecer todo el Órgano Judicial, asegurando entre otros aspectos, la independencia de la función judicial, y la eficacia en la prestación del servicio de administrar justicia, toda vez que a diecisiete años de su implementación, la Carrera Judicial no es eficiente ni efectiva para cubrir las necesidades de la institución, ni cumplir con las exigencias que reclama la sociedad.

Soy de la opinión que tanto los funcionarios, como las autoridades judiciales y los ciudadanos, tenemos una aspiración común: que todos los cargos del Órgano Judicial estén ocupados por los mejores funcionarios, los más honestos y capaces; y que el propio sistema que les garantiza estabilidad por su correcto y eficiente desempeño, evalúe su ejercicio y les exija responsabilidades cuando se aparten de los postulados que están obligados a cumplir. En este sentido, hay que tener presente que las bases de la democracia y del éxito —tanto social como económico— de un país se miden a través de la solidez de todo su sistema judicial.

De allí que considere que la ciudadanía debe ver con mayor interés la idea de lograr una Ley de Carrera en el Órgano Judicial, que realmente asegure que se administre justicia de calidad, pronta y cumplida, y no concentrar todos sus esfuerzos y preocupaciones única y exclusivamente, en la escogencia de los nuevos magistrados.

En momentos en que la sociedad en general busca efectuar los cambios necesarios en todas las instituciones del Estado, la discusión sobre la reforma al Sistema de Carrera Judicial es el acontecimiento más importante de fortalecimiento institucional para el sector justicia de este año, pues será el marco que redefina el ingreso, permanencia, promoción, evaluación de desempeño, incentivos, beneficios y expulsión de los funcionarios del Órgano Judicial, herramientas necesarias para garantizar una administración de justicia de calidad y efectiva, en todos sus niveles.

No podemos seguir esperando ni perder el enfoque de lo que es verdaderamente importante: un nuevo sistema de Carrera en el Órgano Judicial.

Llegó la hora de abocarnos a la discusión seria y profunda de lo que queremos, teniendo como horizonte un objetivo único y fundamental: lograr una mejor administración de justicia, en beneficio no solo de quienes laboramos en el Órgano Judicial, sino de todo el país.

Panamá se lo merece.

*Funcionario del Órgano Judicial y presidente de la Asociación de Servidores del Órgano Judicial de Panamá (ASOJUP).ricardofullery@hotmail.com