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07 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Yao y el poder político

La política exterior es un asunto sumamente delicado, porque allí está comprometida la soberanía estatal. Por ello es importante que exi...

La política exterior es un asunto sumamente delicado, porque allí está comprometida la soberanía estatal. Por ello es importante que exista una definición cabal de ella en atención a los intereses nacionales. Lo contrario puede conducir a propósitos no claros y al final a situaciones que atenten contra el sagrado principio de independencia. Y es que conductas internas —a veces enmascaradas con intenciones bien precisas— pueden estar en correspondencias con intereses extranacionales. De allí la necesidad del aprovechamiento óptimo de todos los espacios posibles para el debate frente a la realidad nacional y el manejo internacional del país.

Conceptúo que lo pertinente en todo momento está en la reflexión y en la postura sensata que debe asumirse frente a preocupaciones legítimas, porque el país es de todos. Su destino no puede estar en manos de los sectores de poder político y económico, pues han sido ellos los que han discutido y decidido sobre nuestra suerte.

Precisamente porque “ Ahora le toca al pueblo ”, es el momento de que se abran las oportunidades para que ese pueblo pueda, a través de sus voceros auténticos y capaces, exponer sus razones y exponerlas bien. No puede aceptarse que sea el poder quien decida cuándo y dónde debe hacerse ni tampoco que se adjudique el derecho de elegir el escenario.

De lo que se trata es de aprovechar todas las tribunas —como uno de los recursos válidos— para alzar la voz en defensa de los intereses nacionales. Justamente éste 3 de Noviembre en el Municipio de Colón, como orador oficial, fui enfático al decir que la historia impuesta y contada a su manera por los de arriba está llegando a su final, y que precisamente por ello, han comenzado a aparecer los temores, porque puede ocurrir —que al correr el velo— los ilustres de la historia panameña puedan terminar no siendo tan ilustres.

Julio Yao habló bien, y debemos presentarle al país preocupación por lo que señaló: “ El anuncio hecho ayer, 1 de noviembre de que la Policía Nacional, el Servicio Nacional de Frontera y el Servicio Nacional Aeronaval firmaron un acuerdo institucional para el establecimiento de bases aeronavales y de policía panameñas en el litoral Pacífico y Atlántico del país, que aclara declaraciones previas de que se firmarían acuerdos con Estados Unidos, no nos sorprenden, porque serán bases aeronavales y de policía panameñas que podrán ponerse a disposición de Estados Unidos, por la sencilla razón de que el Tratado Salas-Becker de 2002 se adelantó y hace siete años dispuso que los puertos y aeropuertos de Panamá podrán ser usados generosamente por las fuerzas armadas de EUA ”.

Esto es muy preocupante y debe poner en tensión a las fuerzas nacionalistas que sí han defendido al país, con el sacrificio y con sus vidas. El gobierno debe sin posiciones de fuerza e intimidación explicar —con razones claras— su intención, pues, no puede bajo ninguna razón hipotecarse el país. Yao tiene a su haber una larga hoja al servicio la causa nacional. Entonces, no se trata de la supuesta contradicción entre astronomía e historia hecha con intención para distraer.

*Docente universitario.jorge0913@pa.inter.net