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06 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Investigue bien, señor fiscal

Nuevamente me veo obligado a ventilar mi caso jurídico por los medios de comunicación, debido a las irresponsables y lamentables declara...

Nuevamente me veo obligado a ventilar mi caso jurídico por los medios de comunicación, debido a las irresponsables y lamentables declaraciones públicas del fiscal cuarto superior, Franklin Amaya, que no ha hecho bien su trabajo a la luz de la sana crítica ni parece conocer el contenido del expediente del incidente de hace 39 años, donde un miembro de la Guardia Nacional, respetado y temido por su condición de tirador experto, fallece a consecuencia de una herida de bala en una pierna, que posteriormente le causa la muerte.

Nadie sabe cómo el cabo Andrés García (q.e.p.d.) perdió la cabeza y en estado de ebriedad amenazó de muerte a su esposa por infidelidad y a su suegra por cómplice, y luego de una amarga discusión se dirigió a su cuartel en Panamá Viejo y trató de llevarse un fusil para cumplir su amenaza, lo cual fue impedido por sus colegas.

Armado con una bayoneta (arma blanca) atacó violentamente a sus compañeros, hiriendo gravemente a uno, logrando evadirse del cuartel al atacar al centinela y dirigirse a casa de su suegra, para cumplir su terrible amenaza, cegado por los celos y la pasión.

Yo era subteniente, oficial de turno en el cuartel. Cuando fui informado del incidente, me tocó intervenir para intentar disuadir al cabo García para que depusiera su actitud y entregara el arma, sin éxito. Acompañado de varios guardias, seguí al cabo García para evitar que asesinara a su esposa o a su suegra, que habían sido advertidas por vecinos de las intenciones manifiestas de García cuando se dirigía al cuartel.

Al llegar a la casa, García me atacó violentamente con la bayoneta, viéndome en la obligación de accionar conforme a los procedimientos policiales y legales en una situación de riesgo de mi propia vida y de la familia del cabo García.

Este caso fue investigado por el Ministerio Público hace 39 años. Estuve, durante los ocho meses que duró el proceso, en condición de detención preventiva cuartelaria, hasta que fui notificado del sobreseimiento por haber actuado en cumplimiento del deber policial, plenamente comprobado durante la investigación. Reincorporado a la Institución, serví efectivamente y dignamente por 20 años hasta que mi carrera fue truncada por la invasión de 1989.

Treinta y nueve años después, estimulado por el diario La Prensa y basado en una versión de la esposa del difunto totalmente falsa, se pretende volverme a juzgar por el mismo hecho. Esto ha sido confirmado por testigos presenciales. Consta en autos que se trató de un caso de violencia doméstica; que García amenazó de muerte a su esposa y a su suegra, para lo cual trató de llevarse un fusil del cuartel. Consta que armado con una bayoneta atacó e hirió gravemente a un compañero; que abandona el cuartel con violencia; que me atacó con la bayoneta, y que al reducirlo recibiera una sola herida, no letal, con el lamentable resultado de su muerte.

No fue un hecho doloso, sino un incidente policial en defensa propia. Además, este caso está doblemente prescrito. Si durante 39 años la familia no realizó ninguna denuncia sobre este hecho, señor fiscal, es porque estaban conscientes de que la acción mía ese día les salvo la vida, no porque no existieran condiciones para aplicar la justicia. Así fueron los hechos. Investigue bien, señor fiscal.

*Abogado.ddelgado47@hotmail.com