Temas Especiales

06 de Aug de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Venganza no, redención

El 3 de octubre de 1989, Moisés Giroldi encerró a Manuel Antonio Noriega en un cuarto y llamó a los gringos para que se lo llevaran, per...

El 3 de octubre de 1989, Moisés Giroldi encerró a Manuel Antonio Noriega en un cuarto y llamó a los gringos para que se lo llevaran, pero ellos no lo ayudaron a consolidar el golpe. Luego el Doctor Ricardo Arias Calderón acusó por televisión a los gringos de ser “como el perro que ladra, pero no muerde”. Deduzco que a partir de allí ellos supieron que contaban con él y buscaron dos más. El hecho siguiente fue la toma de posesión del nuevo gobierno en una base militar gringa: Guillermo Endara Galimany, presidente; Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford, vice presidentes; y acto seguido la invasión a Panamá el 20 de diciembre.

La “ mejor ” o la más inteligente justificación de la invasión que he escuchado es: “ Los gringos no le iban a entregar el Canal a un dictador y sí, tenían que destruir las Fuerzas de Defensa panameñas, porque si no, otro se iba a constituir en dictador ”.

Por principio, no estoy de acuerdo con el asesinato, la única justificación que acepto es la defensa propia. La invasión asesinó a un poco más de tres mil panameños, de los cuales la mayoría era civil: Niños, mujeres, ancianos.

El Canal lo habrían entregado complacidos a un dictador como Rafael Leonidas Trujillo, Anastasio Somoza o Alfredo Stroessner. Es decir, a un dictador “ que les perteneciera ciento por ciento ”, no a uno que pretendiera desobedecerles en algo.

Por ética no culpabilizo a nadie por una conjetura de lo que esa persona podría hacer en el futuro; pero en este caso contesto que tanto Giroldi como la mayoría de los otros militares del grupo golpista eran jóvenes, no de la generación de Noriega, y discípulos de Omar Torrijos Herrera; o sea que estaban de acuerdo con el repliegue de las Fuerzas de Defensa y la vuelta a un gobierno civil, cosa que Omar había iniciado en el año 79.

Recalco, sin embargo, que no me parece correcto usar conjeturas acerca del futuro en ninguna discusión política, que en ese tipo de debates deben primar los hechos.

Una parte de los hechos es que, en la década del 70, el gobierno militar logró que en los informes de organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud y la Unesco, por solo mencionar dos, Panamá mejorara significativamente en cuanto a mortalidad infantil y materna, mortalidad de la población adulta, desnutrición, enfermedad, por un lado; así como que disminuyera el analfabetismo del 20 al 10 por ciento, que de los niños entre 7 y 15 años, más del 90 por ciento estuviera en la escuela y que la Universidad creciera masivamente. Es que se habían creado el Ministerio de Salud que nunca había existido y el IFARHU, entre otras instituciones. Esa década benefició a los pobres.

¿Qué beneficios trajo la invasión? Me dirán que ahora somos libres y democráticos. Yo respondo que sí, que somos libres y democráticos para convivir con la degradación moral que es secuela obligada de las guerras; con la agudización del problema de la mala distribución económica: Ahora los ricos son multimillonarios y los pobres están en la miseria; también para “ hacernos de la vista gorda ” ante el inmenso lavado de dinero de la droga; para volver a tener bases militares gringas en un país que debe ser neutral, porque depende de un canal y para vivir inseguros y atemorizados por el futuro de nuestra juventud que está recibiendo este ejemplo horroroso.

Los que murieron durante la invasión eran pobres de El Chorrillo, San Miguelito o La Chorrera, así que a muchos no les importa, a los que sí nos importa, pensamos que para que esta sociedad panameña tan enferma se redima, no debe olvidar que hay muchos responsables, aunque se resalte a los que pactaron con los gringos para formar el gobierno, e insistimos en que queda pendiente abrir fosas comunes, indemnizar a los familiares de los caídos y declarar el 20 de Diciembre Día de duelo nacional.

*Doctora en Pedagogía.eldamaud@cableonda.net