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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Cero tabaco

En reiteradas ocasiones la población y la Asamblea integran sus respectivos criterios con el propósito de ejercer acciones que se traduz...

En reiteradas ocasiones la población y la Asamblea integran sus respectivos criterios con el propósito de ejercer acciones que se traduzcan en beneficios directos para cada uno de los habitantes de nuestro país.

Resulta prioritario concienciar a la población en torno a los perjuicios que produce el consumo del tabaco, pero mucho más es lograr un efecto desalentador en el consumo, con miras a disminuir las enfermedades consecuentes de ello.

Los panameños y panameñas estamos actualmente conscientes del importante avance que tuvo la implementación de la conocida “ Ley Antitabaco ” presentada por mis colegas Alcibíades Vásquez y José Blandón F., sin embargo, tampoco es menos cierto que, pese a la existencia de esta Ley, aún hace falta un amplio campo para aplicar la normativa, sobre todo en los lugares de concurrencia pública.

Es un problema que merece ser atendido a cabalidad por parte del Ministerio de Salud, la Asamblea hizo su parte. Algunos sectores de la sociedad manifiestan que la línea caliente para denunciar a todos los que fumen en lugares públicos está obsoleta, situación que genera preocupación e impotencia entre los denunciantes.

Lo anterior obedece a la triste realidad que los fumadores insisten en consumir tabaco infringiendo con dolo la Ley, razón por la cual, la Asamblea Nacional unánimemente aprueba el Proyecto de Ley 62 “ Que adiciona un numeral al artículo 5 de la Ley 13 de 24 de enero de 2008 ” para minimizar más aún las áreas de consumo y así reducir la afectación a la exposición de humo para las personas que concurran a determinados lugares públicos. No olvidemos que la legislación panameña ha servido de ícono para otros países del continente y bajar la guardia representaría un atraso evidente al bienestar humano de los ciudadanos.

Las presiones de las grandes empresas del sector han sido evidentes, pero, la unión entre todos los diputados ha logrado que la salud colectiva impere sobre cualquier interés particular. Para nadie es un secreto que la reducción del humo del tabaco en lugares públicos resulta efectiva, no solo a la hora de reducir los infartos. También puede ayudar a prevenir el cáncer de pulmón y el enfisema pulmonar, dos enfermedades que se desarrollan mucho más lentamente que los problemas cardiovasculares.

La actitud de algunos fumadores —sin caer en discriminaciones— no ha sido la más correcta, e incluso reflejan poca empatía con las personas que no tienen este hábito y, lo que es peor, la incomodidad que ocasiona el humo produce situaciones que terminan en algunos casos en hechos de violencia verbal. En resumen, este esfuerzo colectivo entre la Asamblea y la sociedad en contra de los fumadores sentará las bases para un legado de mejores condiciones de vida para las presentes y futuras generaciones.

*Diputada por el 8-2 (Capira). yabrego@asamblea.gob.pa