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04 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La mediación gana terreno para la paz

Desde su aparición sobre la faz de la tierra, el conflicto ha sido algo inherente al ser humano, prácticamente es parte de su existencia...

Desde su aparición sobre la faz de la tierra, el conflicto ha sido algo inherente al ser humano, prácticamente es parte de su existencia; desde el punto de vista evolutivo: al tener que decidir entre ser depredador o depredado, y desde la concepción teológica: al tomar la decisión que lo sacó del Paraíso.

Con la evolución o crecimiento espiritual del hombre, el conflicto tomó otros ribetes que culminaron en violencia; para salvar la vida, en el caso del hombre de las cavernas, o para envilecer un capricho, en el caso de Caín y Abel.

En la actualidad el conflicto sigue siendo parte de la Humanidad, pero para evitar que los mismos degeneren en violencia que llegue a situaciones lamentables se han buscado, además de los judiciales, métodos alternos de resolución de los mismos.

Solo hay que echar una mirada a los diarios locales para enterarnos de los altos niveles de violencia que se viven día a día. Esto conlleva una sobre carga laboral en los juzgados encargados de impartir justicia, toda vez que no se destina presupuesto ni para nuevos juzgados, ni para más personal. La práctica ha demostrado que muchas de las causas que llegan a engrosar los expedientes judiciales pudieron evitarse o solucionarse de forma pacífica.

Para ofrecer oportunidades tendientes a resolver estos casos y evitar que terminen en litigios ante los tribunales surgen los Métodos Alternos de Resolución de Conflictos —MARC—, como una forma mucho más directa para las personas de tener acceso a la justicia. Los MARC de los cuales se valen los ciudadanos para dirimir sus causas, sin necesidad de acudir ante un tribunal tradicional, son la conciliación, el arbitraje, y la mediación. En Panamá estos métodos fueron regulados por el Ministerio de Gobierno y Justicia, mediante Decreto Ejecutivo Nº 777, de 21 de diciembre de 2007, ‘que dicta medidas sobre las Instituciones de Arbitraje, Conciliación y Mediación; se Cualifica al Mediador y al Conciliador y se regula la Conciliación y Mediación a nivel comunal’.

Para ofrecer más alternativas a los ciudadanos, el Órgano Judicial de Panamá crea los Centros de Métodos Alternos de Resolución de Conflictos —CMARC—, estableciéndose el primero en la ciudad capital en 2002. Hoy existen en Ancón, San Miguelito, Colón, Chiriquí, Herrera, Veraguas y pronto en Coclé. Estos centros tienen la particularidad que ofrecen sus servicios totalmente gratis, en donde las personas, con la ayuda de un mediador, aportan las soluciones a los conflictos, con lo cual todos ganan.

Los CMARC son un vivo ejemplo de que el panameño es un pueblo de paz y busca solucionar sus conflictos de forma pacífica y amigable. Si en el año 2002, de acuerdo a las cifras aportadas, se dio un total de 300 mediaciones, para diciembre de 2009 la cifra fue de 7139. Esta cantidad pudo haberse sumado a los casos de los tribunales tradicionales y con ello aumentar la sobrecarga laboral de los juzgados. En agosto del 2006, se crea en Santiago de Veraguas, el CMARC y para diciembre ya había realizado 23 mediaciones. Para 2007 el número fue de 161 y subió a 324 para el 2008. Las cifras apuntan que para diciembre de 2009 se realizó un total de 384 mediaciones. Cada año aumentan la mediaciones y del 2006 hasta el 2009 el CMARC de Veraguas ha tramitado 892 mediaciones.

Las cifras son elocuentes y la mediación como un método alterno de resolución de conflictos contribuye a la solución de los mismos y sobre todo es una de las formas más accesibles a la justicia que tienen los ciudadanos. Es por eso que no ha de extrañar que en esta provincia la implementación del Sistema Nacional de Facilitadores Judiciales Comunitarios —SNFJC— haya sobrepasado las expectativas de sus promotores y ya existan 160 ciudadanos voluntarios para desempeñar esta loable tarea, que consiste precisamente en ser mediadores comunitarios y orientar a las personas, para que puedan de manera amigable aportar las soluciones a sus conflictos.

La labor que realiza la Dirección Nacional de Métodos Alternos de Resolución de Conflictos ha sido el campo fértil para que el SNFJC eche sus raíces y son sus funcionarios quienes tienen por delante la capacitación en técnicas de mediación comunitaria de estos facilitadores judiciales, a quienes el vicepresidente de la CSJ, Alberto Cigarruista, ha titulado como promotores de la paz.

*PERIODISTA.