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26 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El ‘runchismo’, un ismo de nuestro Istmo

Los ISMOS son tendencias innovadoras relacionadas especialmente con el mundo del arte y el pensamiento, pero también significan doctrina...

Los ISMOS son tendencias innovadoras relacionadas especialmente con el mundo del arte y el pensamiento, pero también significan doctrinas o sistemas. Y así a través de los años hemos visto surgir el Surrealismo, Neoimpresionismo, Orfismo, Simbolismo, como también el Fascismo, Capitalismo, Comemierdismo, entre otros...

Pero existe un movimiento que tiene sus orígenes en el ser RUNCHO; es decir, una mezcla de tacañería, pichicumería y mal gusto, con una mayor dosis de esta última especia con que el panameño sazona su vida cotidiana. Este movimiento es el RUNCHISMO.

Posteriormente y como un anexo y sin que lo atara semánticamente al runchismo nació el llamado ser RACATACA (de ambos sexos), el sumum del runchismo, llevado éste a su máxima expresión, donde ya el bodrio adquiere proporciones gigantescas. No es un ismo muy difícil de entender, todo lo contrario, con unos cuantos ejemplos se tiene una visión perfecta del mismo y ya el detectarlo en cualquier ser es bisté de dos vueltas. Leo un paginón de MEDUCA, pagado, donde 4500 alumnos realizaron un verdadero Krakatoa cultural, el sunamí pasado es pupú y tachuela al lado de esta gira—evento. Y leo que dentro del programa hubo un REGUETÓN SINFÓNICO. ¡Áyala ñecs! Esto es como si me dijeran que el famoso cuarteto de cuerdas EBÉNE, se presentó en la SALLE PLEYEL interpretando ‘vamos pa’ la playa’ y ‘pásame la botella’. Dos violines, una viola y un violoncelo al servicio de la más pura lama.

Bueno, con saber además que la filosofía y urbanidad han sido desterradas de los cursos escolares se entiende bien el aspecto cacaseno y runcho de este sinfonicidio.

Y qué me dicen del gustazo que nos da ver a nuestros padres de la patria chueca en esa plaza de toros de tercera que se llama ¿TEMBLEQUEA o ASAMBLEA? vestir a lo modelo de GQ, camisa de cuello, amarilla, corbata amarilla de rayas lilas y el clásico tres botones, con la aberración que los mata, abotonarse el de arriba o peor aún los tres, para hacerse ver in, sí in—capaces de vestir bien. Y es que el ponerse Armani o Ermenegildo Zegna o zapatos Ferragamo no les servirá de nada para ocultar sus serviles decisiones y su pésimo gusto. Y encima mostrarnos como gran vaina a nosotros los tres millones de huevasteclas su bello SALÓN AZUL, con olor a nombre de matadero, una especie de boudoir, como quien dice para sacarle piquete al que fuera famoso hueco de materile del Sr. de las ESCLUSAS.

Pero es que el runchismo ataca no solo el lado duro y truñuño del pana, también se instala en su lenguaje chabacano y anémico, en ese destilar de bombas lacrimógenas corpóreas cuya cúspide es el ‘¿QUÉ TAL SI TE DIGO?’, cumbre de telenovela barata y cursi, que convierte en diputados y ministros a sus protagonistas, verdaderas monjas de la visitación obsoletas.

Dicen que la palabra CURSI, hermana mayor de runcho, proviene del apellido SICOUR (al ser repetido) de una familia de Cádiz del siglo XIX. En todo caso, es un producto importado de España y de la que RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA hizo todo un genial ensayo. Aquí lo cursi se conjuga runchamente y lo hemos mejorado.

¿Has visto el último icono de nuestro ‘skyline’? ‘Y dicen que en todo lo alto tendrá una aguja metálica, una gran flecha’. Sí, un chuzo para ensartar la Ley Chorizo 30, a lo barbacoa, pero claro, ellos, los runchos, no saben quién es CALATRAVA ni cómo sus inteligentes ingenieros resolvieron el mafá de MALMO, verdadero ícono de esa ciudad. ¿Más muestras de runchismo? ¿Qué me dicen de esas encopetadas damas de COMITÉS DE AYUDA SOCIAL, que si tienen que sacar de su monedero (Chanel) $2.50, para comprar sobres y tarjetas, al rato están pidiendo que se lo reembolsen, porque le desconchinflan el presupuesto familiar?

Lo más triste en todo caso, es que este movimiento no tiene fin, por el contrario, orgullosamente se mantiene en un primer plano permanente. Pasea tu vista por las pantallas de la tele y sus realities, clorótidos video clips con olor a agua de florero de mausoleo, etc., asiste a bailongos populares, matungos y, porqué no, a bodas clubuniónicas y allí está instalado este ismo endémico, pero cubierto por esa palabra que suena a bodrio: Fashion. Fashion=In=Cursi=Bodrio=Runcho. Puedes detenerte en cualquiera de sus vocablos como si viajaras en el futuro METRO, pero irreversiblemente eres y serás runcho.

Ahora bien, hay muchas formas de ‘desruncharse’. Cultivar el intelecto es una de ellas, pero no dándose cada dos años un baño de libros (lo más triste es que con jabón CAMAY) o haciendo alardes de persona de mundo, leída, viajera, cosmopolita y culta, ‘trend setter’ de pendejoides. Que no, que no, que desruncharse no es como la Tylenol frente al dolor de cabeza producto de un gomón. Lo runcho se deja ver, está por encima del sortijón de brillantes, del peinado popoff de salón de belleza, del pantalón tubi y esmirriado suéter con escamitas que brillan, de los nuevos ñañecos que también lucen su ‘mango chupa’o style’. Lo runcho señores es algo más que eso, es un PROBLEMA DE ACTITUD, ante diferentes circunstancias, modas y situaciones, que el desconocimiento casi total de lo que significa buen gusto, lo convierte en algo que se le pega a la persona en cuestión, al estilo del mejor Krazy Glue, o como el salpullido inglés.

¿Se es runcho o se nace runcho o se convierte uno en runcho? Es como el ser o no ser de Hamlet. Lo que sí sé es que en cualquiera de los tres casos por ignorancia y plantillerismo, SE MUERE RUNCHO.

Ojalá que estás runchas líneas sean para ustedes, estimados lectores, parafraseando los versos del gran poeta surrealista francés ROBERT DESNOS, ‘las arborescencias que florecen sobre los desiertos de sus jardines cerebrales’.

*COMPOSITOR Y CANTANTE.