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26 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Horizontes sociales

La desorientación de los partidos es evidente, porque abandonaron sus publicitadas ideologías y se han convertido en partidas económicas...

La desorientación de los partidos es evidente, porque abandonaron sus publicitadas ideologías y se han convertido en partidas económicas de muchos súbditos oportunistas. De allí que la sociedad, gremios, periodistas, la opinión pública y la gente de la calle estén exigiendo respeto y participación.

Los partidos son híbridos con una gran masa de adherentes de las clases populares y televidentes, manipulados por caciques ricos o enriquecidos (en dinero) que invierten y apuestan al negocio de la política; y todavía lo hacen a veces con una metodología arrogante, cínica, antinacional y antidemocrática, aunque los nombres de los partidos promulguen otra cosa.

Esas observaciones son vox populi y llenan los medios de comunicación; y los directorios electoreros lo saben muy bien. No es antagonismo ni oposición, ni envidia. Es todo lo contrario, es la lógica respuesta de una comunidad consciente, con la mejor intención de colaborar, que advierte que vamos por el camino desviado; y por el bien del país exigen fraternalmente corregir la dirección y los procedimientos que vienen del pasado, y que deben tener un CAMBIO urgente y de verdad. Para eso son los amigos políticos, además de reconocer lo positivo. La ejecutividad debe ser con eficiencia y transparencia para que sea eficaz, sostenible y con credibilidad. No solo el control unipartidario. Esta es la patética y trágica percepción de la ciudadanía.

La gente de la Cruzada Civilista, los sindicatos, los indígenas y los incomunicados y ‘sentenciados’ políticos plantean denuncias y buscan soluciones, pero parece que no nos ponemos de acuerdo. Los intereses mercantiles locales e internacionales tienen una poderosa influencia. El Progreso económico es excelente. Pero no hay que perder el objetivo final: ‘El bienestar de TODOS los panameños, en Libertad’. Eso es: su ambiente, su seguridad, su alimento, su trabajo y su educación. Cualquier programa o ley no puede ir en contra de esa meta. Corrupción, antiambiente, antiobreros. La entrada de los trabajadores organizados al terreno político es una consecuencia natural de lo que está sucediendo. El vicepresidente Juan C. Varela les ha dado la bienvenida. Si los partidos se olvidan de sus militantes, esos mismos e ncontrarán otras vías de proyectarse cívicamente.

Es más, ya expresé que los trabajadores y los desempleados son las mayorías en los partidos. Si la frustración y la decepción se mantienen, vendrán otras propuestas que ya se están publicando y que se han experimentado en otros países. Lula y el partido de los trabajadores de Brasil son un claro modelo. Gobernar con objetivos socialistas, mantener la democracia disciplinando a los militares, civilizar y regular a los inversionistas a cumplir su función social de crear empleo y actuar con justicia social con los consumidores. Protegiendo y haciendo respetar al país en la protección del ambiente, su mercado y su total soberanía con posiciones nacionalistas en lo internacional, atentos a intentos exteriores (Pinochet y ahora Ecuador) de presiones. Avanzar en reducir el hambre y la pobreza. Ningún empresario se ha ido de Brasil. Todo lo contrario, llegan más y tienen que ser regulados. China otro país de éxito que viene del radicalismo de avances sociales, y se abre en forma regulada al socialismo de mercado.

Para una posición nacionalista panameña y social de ese tipo, todos lo pregonan, pero lo interpretan de maneras diferentes, habría que hacer un gran esfuerzo de autocrítica, ética y solidaridad. Una reingeniería democratizadora de los partidos, una vuelta al fundamentalismo ideológico real y una justicia valiente sin impunidad. Si las membresías básicas de los partidos leales a sus principios de los estatutos hicieran alianzas y se depuraran de distorsiones dictatoriales del pasado, de desviaciones mercantilistas y vicios de corrupción e ineficacia pudiera crearse una gran Unidad Popular con respeto pluralista...

Podrá calificarse de utopía que el PRD pidiera perdón por los crímenes de sus fundadores e indemnizará a sus víctimas; porque el cinismo de sus militares es insólito dando clases de democracia. Deberían estar todos presos. Tendrían que renovar su dirigencia y sus métodos. Que los directivos políticos que han manejado las elecciones como inversión monetaria, dieran paso a una real equidad entre todos los candidatos y partidos; excluyendo los dineros como fuerza decisiva.

Estamos en deuda con el país. Los tratados nos pasaron de una ‘zona colonial’, a un ‘país protectorado’ por la ingenuidad y codicia de un sector oportunista de espías de USA y narcodictadores. Están pendientes grandes tareas en educación, constituyente, justicia y seguridad, que no se resolverán si los partidos políticos —especialmente el panameñismo, que tiene más antigüedad, tradición y mística en estas experiencias— no toman la iniciativa, la amplia comunicación y las acciones concretas que deben caracterizarlo, para impulsar ese CAMBIO profundo y operativo. Primero desde lo interno y luego proyectarlo a toda una nueva forma moderna de hacer política. Es una ruta para avanzar a un Panamá Mejor.

*MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.