Temas Especiales

25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El drama de la minería

Después de la entrega de la semana pasada quedé en un estado de reflexión sobre las actividades que realiza el hombre en su empeño por l...

Después de la entrega de la semana pasada quedé en un estado de reflexión sobre las actividades que realiza el hombre en su empeño por la supervivencia y la seguridad de que puede realizarlas, sin que le cueste esa misma vida que trata de preservar y alargar en el tiempo. Una contradicción que se manifiesta en muchas actividades alrededor del mundo.

El hombre ha ido perfeccionando con mejores herramientas de navegación y tecnología que han minimizado significativamente los riesgos cuando navega por los océanos, por ejemplo. Igual los viajes en avión e incluso los espaciales. Solo en los Estados Unidos, despegan y aterrizan cerca de 60000 aviones durante las 24 horas de un día cualquiera. Los riesgos asociados a la exploración espacial han cobrado sus víctimas a lo largo de los últimos 50 años, pero la redundancia en procesos y protocolos que se deben seguir para garantizar la seguridad de las tripulaciones, es asunto de suma importancia y de rigidez operacional e incuestionable.

El estado de reflexión que menciono se debe a que, a pesar del triunfo humano con el rescate en Chile, la actividad minera alrededor del mundo y, aquí en nuestra América, es altamente peligrosa y a cada segundo amenaza la vida de los que trabajan en estos menesteres para llevar el bocado de pan a la boca de los suyos.

El diario El Universo de Guayaquil, Ecuador, reportó el jueves 21 de octubre que ‘Los cuerpos de Pedro Mendoza, de 21 años, oriundo de Balzar, provincia del Guayas; y de (Ángel) Vera, de 29 años, de Zaruma, fueron encontrados ayer pasadas las 18:00, cuatro días después de que localizaran los restos de sus compañeros Walter Vera Pacheco, hermano de Ángel; y del peruano Paúl Aguirre, que fue retirado de la morgue el sábado, por el consulado peruano’.

El Espectador de Colombia, ese mismo día, publicó: ‘Mientras el mundo entero celebraba el exitoso rescate de los mineros (...) de Chile, Colombia vivía un nuevo accidente, en la mina La Esperanza, municipio de Tasco, Boyacá, donde hasta el viernes dos mineros seguían desaparecidos. En una misma semana dos accidentes más dejaron dos muertos: en el municipio de Tópaga, Boyacá, un minero murió luego de un derrumbe en una mina. Entre tanto, en Marmato, Caldas, falleció un trabajador de mina, al parecer, por manipulación de dinamita. El pasado 16 de junio Antioquia vivió la peor tragedia minera del país, en la que murieron 73 mineros en el municipio de Amagá...’.

China es el mayor productor y consumidor mundial de carbón y emplea 5,5 millones de mineros para trabajar en la extracción de ese mineral. En los últimos dos años, han muerto en China cerca de 2600 mineros en las extracciones subterráneas de carbón. Esta cifra equivale a haber perdido a los pasajeros de 14 aviones Boeing 737. Este año, 200 personas murieron cuando un foso se derrumbó en una mina de oro en Sierra Leona. Según el diario caraqueño El Universal del pasado 11 de octubre, ‘No existen estadísticas globales confiables de las muertes en uno de los empleos más peligrosos del mundo, pero una federación de sindicatos con sede en Ginebra estima que hay 12000 fallecimientos por año’.

Es perfectamente entendible la necesidad de la minería para adelantar el progreso humano. Toma unos segundos y observe su entorno, la mayor parte de los objetos que usamos en nuestra vida cotidiana proceden o deriva de uno o varios minerales. Si no se explotaran los yacimientos minerales existentes alrededor del mundo, la tecnología no se podría desarrollar y la investigación no sería posible, porque no se tendrían los insumos necesarios, hasta para el desarrollo de la Medicina. En fin, no tendríamos muchas de las comodidades de las cuales ahora disfrutamos.

Entonces, la pregunta que cabe es ¿por qué hay tanto desinterés por proteger la vida de los que trabajan en esta industria tan importante para el desarrollo humano, tomando en cuenta los riesgos inherentes a la misma?

La ingeniera geóloga colombiana Alba Bustamante Rúa, señala que ‘La industria minera, tanto para explotaciones subterráneas como a cielo abierto, debe superar la condición histórica de la no inversión y ganancia rápida, que la convierte en una actividad de subsistencia o de ilegalidad, en la cual los procedimientos llevados en las labores extractivas no están enmarcados en protocolos estandarizados de seguridad e higiene minera, que tienen como objetivo disminuir las condiciones de vulnerabilidad y, por lo tanto, los factores de riesgo a accidentes y muerte’.

En lo que respecta a la sensación de triunfo por el rescate de los chilenos, como dije, nos debe quedar una verdadera reflexión por la vida. Pensar acerca de si la industria hace o no lo necesario por preservarla.

*COMUNICADOR SOCIAL.