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16 de Jan de 2021

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Redacción La Estrella de Panamá

Columnistas

Se desata una revolución educativa

Lo mejor de todo es que al regresarle a la familia su derecho a escoger, son ellos quienes exigen calidad en los servicios

En las últimas dos décadas se está dando una revolución educativa encaminada a devolver a la familia el derecho a escoger todo lo pertinente a la educación de sus hijos. En los Estados Unidos, en Milwaukee, apareció la primera escuela de vales –‘voucher’– y las ‘chárter’ que son administradas por entidades particulares. Nadie pensó llegarían a tener tanto éxito. Y, sin embargo, es paradójico ver que dicho éxito se mida a través de una férrea oposición por parte de sindicatos magisteriales que se sienten amenazados por todo ello. Hoy día, solo en los Estados Unidos operan más de 39 nuevos programas de educación electiva en 18 estados y en Washington D.C.

Pero como todo nuevo desarrollo humano, van surgiendo nuevas modalidades y entre ellas está la promovida por el Gobernador de Arizona, Jan Brewer, que se centra en un programa de cuentas de ahorro para la educación, conocido como ESAs, que están controladas por los padres de familia y limitadas a gastos educativos, ya sea directos o indirectos.

Una vez que los padres califican para estos programas, los dineros que anteriormente el Estado malgastaba en una educación gubernamental de estafa, pasan a las cuentas de ahorro educativo de la familia. Luego los padres pueden pagar los gastos de educación de sus hijos con esas tarjetas, que solo son redimibles en servicios educativos. Los fondos sirven no solo para pagar la matrícula en escuelas particulares, libros y tal, sino tutorías y otros programas y currículos académicos descentralizados. Y en muchos casos los ahorros alcanzan para guardar hacia una educación universitaria futura.

Lo mejor de todo es que al regresarle a la familia su derecho a escoger, son ellos quienes exigen calidad en los servicios por los cuales pagan directamente y a precios competitivos. Algunos padres solo pagan por medio día en la escuela y el resto de los fondos van al pago de tutores o servicios de terapia, si es el caso. Es una modalidad que le permite a las familias perfilar la educación de sus hijos de forma directa, sin esperar o confiar que los funcionarios o políticos lo hagan por ellos. Y aún hay quienes simplemente se deciden por una educación en casa.

La nueva educación del futuro promueve la comunicación entre los padres de familia en los barrios y más allá, y eso promueve una comunidad más vibrante y participativa. Y ni hablar de las posibilidades que surgen permitiendo más flexibilidad para ofrecer posibilidades de educación jamás previstas hoy día. Algo se va haciendo evidente hoy día, y es que la ciencia y la tecnología del entendimiento humano reconoce una gran cantidad de nuevos caminos hacia el aprendizaje. Pero ello requiere enfoques completamente descentralizados e innovadores; ya que podemos estar seguros que el éxito futuro dependerá de nuestra capacidad de adaptarnos a los cambios.

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