Temas Especiales

06 de Jun de 2020

Antonio Saldaña

Columnistas

Sobre fuerzas legislativas

Siempre se ha dicho que el Legislativo es el primer Órgano del Estado

Siempre se ha dicho que el Legislativo es el primer Órgano del Estado. Y ello es así porque es allí donde se refleja con mayor nitidez el poder soberano del pueblo —en un sistema representativo como el nuestro— expresado en las urnas el pasado 4 de mayo.

A contrario sensu de lo dicho por algunos analistas mediáticos en el sentido de que en estas elecciones el pueblo ‘habló alto y claro’, pienso que el escenario político no está tan despejado como aparenta y demanda, al menos, un análisis de coyuntura.

La Nación panameña atraviesa por una crisis estructural caracterizada económicamente por una terrible desigualdad y políticamente por el dominio de la oligarquía, dificultad de la cual no hablaremos en esta ocasión y solo diremos que pende sobre toda la sociedad como una espada de Damocles.

Lo que sí examinaremos es la coyuntura política actual y la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional.

Para poder explicarnos lo que podría ocurrir en el Órgano Legislativo a partir del 1 de julio próximo, tenemos que realizar un acercamiento a su composición política y a los intereses reales que representan.

Como diputados de la República fueron electos y proclamados 30 diputados del Partido Cambio Democrático, 25 del Partido Revolucionario Democrático, 12 del Partido Panameñista, dos del Partido Movimiento Liberal Republicano Nacional (MOLIRENA) uno del Partido Popular y uno de Libre Postulación.

Estos a su vez se agrupan en tres propuestas electorales y una independiente. La Alianza de lo Nuevo (CD, MOLIRENA), Nuevo Panamá (PRD, independientes) y la alianza El Pueblo Primero, integrada por el Partido Panameñista y el Partido Popular y una que se declara independiente.

Caracterizan estas conformaciones políticas un eje transversal de la oligarquía (grupos de personas unidos por vínculos familiares o de negocios generalmente pertenecientes a una misma clase social), lo que indica que la recomposición del poder y sus decisiones estará permeado por esa realidad objetiva e independientemente de las decisiones en la jurisdicción electoral, motivadas por las impugnaciones de diputados.

En consecuencia, ¿podrá el gobierno entrante cumplir sus promesas de campaña? Por ejemplo, la institucionalización de un ‘Gobierno de Unidad Nacional’ con la participación de todas las fuerzas políticas y sociales, el llamado inmediato —una vez instalado el nuevo gobierno— de una Asamblea Nacional Constituyente Paralela, el control de precios de 22 productos de la Canasta Básica de Alimentos y la implementación de un ‘acuerdo legislativo’ que viabilice en el corto plazo el camino hacia la real y verdadera gobernabilidad democrática.

Amanecerá y veremos. ¡Así de sencilla es la cosa!

ABOGADO