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28 de May de 2020

Gisela Pérez – Polo

Columnistas

El silencio cómplice vs los trapos a la luz

Desde que era pequeña, tengo recuerdos del Cañonero de Domplín

Desde que era pequeña, tengo recuerdos del Cañonero de Domplín. Lo escuchábamos camino a la escuela, y nos reíamos cuando ponía la canción ‘Hoy es viernes’.

Agradeceré eternamente a Andy Vega por consolar a mi difunta madre en el hospital, mientras yo me debatía entre la vida y la muerte. Le dijo: ‘Usted verá cómo se levantará de esa cama. Esta noche, yo hablo con el de arriba. A veces peleo con Él, pero me escucha’. Mami se sintió reconfortada, sobre todo porque era la primera vez que se encontraba con este personaje tan querido, en uno de sus momentos más duros.

En esta semana, fui informada que mi artículo ‘Los trapos sucios se lavan en casa’ fue leído en su programa. Concluyeron en preguntarse a quién o a quiénes estoy defendiendo. Ese juicio a la ligera es una forma de desconocer que todavía en este país existimos personas pensantes, con criterio propio.

Dando respuesta a la inquietud de Domplín, recuerdo a todos que había un enemigo común del país y teníamos que combatirlo. El Frente por la Democracia es donde muchos de nosotros llegamos a tener contacto con Juan Carlos Varela y Milton Henríquez.

En medio de la lucha frontal contra Martinelli, descubrimos que el círculo 0 del capo financiaba la campaña de Navarro y a algunos diputados.

Personalmente, aconsejé a Navarro en el restaurante Lung Fung, frente a testigos, le dije que tenía que conectarse con el pueblo, si quería ganar.

Uno de sus asesores me contestó, con la arrogancia y soberbia que ha caracterizado al entorno de Navarro, que el poder no se determina desde los movimientos populares, se determina desde los partidos políticos.

Si es así, ¿por qué Navarro solo obtuvo el 28.1 % de los votos en el último torneo electoral en uno de los más humillantes resultados en la historia del PRD? ¿Desde dónde se determinó el poder?

¿Es un pecado echar a los mercaderes del templo? Jesús lo hizo.

¿Es un delito sacar a la luz lo que en oscuridad ha estado y sigue carcomiendo los cimientos de nuestra estructura política, cual comején de tierra? La casa de Omar podría caerse inesperadamente.

¿El papa Francisco estará destruyendo la Iglesia por investigar los casos de pederastía, corrupción y peculado de la Iglesia Católica al sacarlos a la luz?

¿O será que estamos conectados con los valores de la Divinidad y tenemos la fuerza y el coraje para limpiar la podredumbre que corroe los cimientos de las instituciones?

Al día siguiente de leer mi artículo, Domplín mencionó a manera de un somero comentario que una tal copartidaria Pérez había colaborado en el Plan Varela.

Si se trata de mí, es una gran mentira. Acepto que acompañé, en una caravana a Varela, Milton Henríquez, Balbina, Mitchell, Miguel Antonio Bernal, Dídimo Escobar, Mariano Mena, Juan Jované, Marco Gandásegui, entre otros, a llevar alimentos a la Ciudad de Colón en medio de la balacera, cuando la tenían sitiada. ¿Dónde estaba nuestro secretario general?

Me he encontrado con Varela en tres ocasiones en el Frente por la Democracia, espacio donde debería estar el PRD. Pero como alumna de Omar, decidí matrimoniarme con el pueblo, por lo que no espero que me den línea para estar donde me necesitan.

No permito mentiras hacia mi persona. Nunca he participado en el Plan Varela y no quisiera pensar que el querido Domplín haya caído en la trampa de los intrigantes que desean verme silenciada. No le temo a las tramas. No sería la primera vez.

Concluye Domplín, en que debe haber un supremo acto de contrición y reconciliación. Estoy de acuerdo.

Pero es inaceptable perdonar políticamente a quien recibió dinero del círculo 0. Es dinero manchado, producto de los fondos oscuros de la corrupción.

Retomemos el credo de la Patria. Que la dirigencia no tenga kilómetros de distancia con sus bases. Dialoguemos porque ‘el que más consulta, menos se equivoca’. Aceptemos las críticas para poder corregir errores. Apelo a la humildad que nos legó Omar y reconciliémonos. Pero antes, saquemos todo lo que está podrido, para volver a ser un partido al servicio del pueblo.

FINANCISTA