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28 de May de 2020

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Mariela Sagel

Columnistas

Cero en cultura

‘Ojalá que el próximo gobierno tome en cuenta este importante aspecto, que impacta positivamente a la población

El gobierno que llega a su fin, después de 60 sufridos meses, además de haber roto los récords de descaro, desparpajo, chabacanería y corrupción, al punto que la mayor parte de la población acepta lo que han hecho como un mal necesario —lo que es preocupante, porque quiere decir que este factor se asume como algo normal— pasará a la historia como el que ha despreciado en todo sentido el tema cultural.

Recién estrenado, el entonces alcalde Bosco Vallarino le quitó el auspicio que durante diez años había gozado la Feria del Libro, lo que la había consolidado a un alto nivel y este año, gracias al empeño de la Cámara Panameña del Libro y muchos patrocinadores, celebra su X versión. La noche que anunció su histórica e histérica decisión de no patrocinar la feria, los celulares y programas de radio reventaron, porque las protestas no se hicieron esperar, lo que obligó al tristemente recordado burgomaestre a reversarla, pero a partir de esa fecha, julio 2009, el apoyo de la Alcaldía no fue el mismo.

En el Instituto Nacional de Cultura asumieron que el apoyo a la cultura era apoyar el ballet, porque la directora es bailarina. Mucho empeño puso en promocionar la construcción de la tercera fase de la Cinta Costera por una costanera que ha puesto el Casco Antiguo en peligro de perder su categoría de Patrimonio Histórico por parte de la UNESCO. Tanto empeño resulta muy sospechoso, porque mientras se vanagloriaban de estar renovando la ciudad amurallada, las iglesias se están cayendo y se ha formado un comité de apoyo para la restauración y rescate de las mismas. Se contrató a un arquitecto colombiano sin idoneidad para que diseñara el rescate de la Catedral y no se ha destinado el dinero para que no llegue a caerse a pedazos esta valiosa pieza de arquitectura religiosa.

La Ley de Cultura, que fue aprobada por todos los diputados de la Asamblea, fue vetada por el presidente de la República en un acto sin precedentes, y la cultura no contó, tampoco en esa ocasión con el apoyo de la directora del INAC. Pero sí ha habido los fondos para deteriorar el nivel cultural de este país, pagando espectáculos chabacanos a altísimos costos y despreciando la inteligencia de este pueblo, creyendo que con pan y circo iban a conseguir los votos para reelegirse.

Coincidió esta despreciable gestión con la conmemoración del cincuentenario de la gesta heroica del 9 de Enero y se tuvo que insistir a todos los niveles para que el presidente sancionara la ley que lo declaraba Día de Duelo Nacional, lo hizo el último día que la ley lo permitía, y su participación en los actos que se celebraron fue hasta de mal talante, con el consecuente abucheo que se mereció en el Centro Ascanio Arosemena.

Por muchas obras de teatro que patrocinó el INAC y muchos concursos de cuentos que organizó el MEDUCA, el nivel cultural del panameño ha ido en caída libre, lo que se aprecia en los comentarios que hace la gente en las redes sociales, la descortesía en las calles, la mala costumbre de arrojar basura en cualquier parte, el lenguaje que utiliza, los horrores ortográficos y el desprecio a los hechos históricos que nos marcaron como país. Las cifras que arrojan las universidades de la merma en la matrícula en materias como Historia y Filosofía son alarmantes. Nos estamos convirtiendo —o ya lo somos— en un país de fenicios.

Seguramente recordaremos la gestión que termina, como la peor de la historia post invasión. Entre muchas otras razones, porque ganó cero en cultura y en educación. Ojalá que el próximo gobierno tome en cuenta este importante aspecto, que impacta positivamente a la población y permite crecer en todos los rubros.

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