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24 de May de 2022

  • Alessandro Ganci Cerrud

Columnistas

Por qué ganó Tito Afú

Se presenta como el amigo sencillo que escucha y ayuda, acompañando a sepelios, bodas, bautizos, consiguiendo insumos agrícolas

Muchos panameños expresaron su asombro ante la victoria electoral de Tito Afú, que llenó las redes sociales de toda clase de epítetos despectivos hacia mis paisanos santeños desde vendidos hasta ignorantes.

Afú, en el rejuego de la manipulación sociopolítica, sabe muy bien cómo jugar sus cartas. Sus 20 años como diputado y permanencia en cuatro partidos PALA, PRD, ARNULFISMO y Cambio Democrático, le permitieron formar aliados locales que votaban por su candidato presidencial, pero le endosaban su voto, comprometidos con una visión propia y regional de la lealtad. Aún así su fuerza electoral se ha ido erosionando en el 2004 vence a Héctor Cárdenas por 4951 votos, en el 2009 a Rigoberto Amaya por 1165 y finalmente en el 2014 a Ovidio Díaz por 136 votos en la primera elección y 418 votos de las 15 mesas impugnadas. Algunos dirigentes claves del PRD y panameñismo en plazas fuertes como Pocrí y La Enea lo apoyaron de manera abierta, estas plazas representaban 1116 y 1024 votos de los 4530 votos en juego de la elección parcial.

En Los Santos, el agradecimiento es transgeneracional. Hay tres cosas sagradas: el béisbol, la producción agropecuaria y las patronales. Afú se presenta como una especie de Robín Hood criollo, solo que, en vez de quitarle a los ricos, usa los fondos públicos y las facilidades de las instituciones públicas para su rédito personal. Se presenta como el amigo sencillo que escucha y ayuda, acompañando a sepelios, bodas, bautizos, consiguiendo insumos agrícolas, comida, asegurándose de que cuanta obra o donación que se dé en el 7-1 sea en parte fruto de su gestión, como las carreteras, las becas escolares y el 100 a los 70, importante en una provincia donde entre el 18 y el 26 % de la población votante tiene más de 65 años. Eso sí, sabe culpar a la gente de Panamá, cuando bajan los aranceles o encarecen el costo de los insumos.

Y vaya que sí tuvo recursos. Un medio de comunicación señala que con las donaciones del PAN entre el segundo semestre de 2013 y el primero de 2014, periodo electoral previo a las elecciones generales, pudo repartir para una población electoral de 38 486 votantes más de 200 000 artículos, entre los cuales destacan 14 200 bolsas de comida, 1000 bolsas de comida navideña, 2100 botas de caucho, 1155 bastones, 1125 bombas de fumigar, etc. Algunos donativos son muy difíciles de explicar en términos de población, como, por ejemplo, 63 350 balones deportivos y 97 120 uniformes escolares en una provincia donde los mayores de cuatro y menores de 19 son aproximadamente 21 516 jóvenes, eso sí la generosidad se extendía también al circuito 7-2.

El Tribunal Electoral determinó que el uso indiscriminado de recursos del Estado por parte de Afú rompió la igualdad y equidad de la competencia, basándose, según ellos, en la existencia de una cuenta administrada por el alcalde de Río de Jesús, bajo instrucciones de Afú, que manejó 2 914 515 dólares. de esa plata, 414 electores de las 15 mesas impugnadas recibieron en pagos o bienes adquiridos más de 200 000 dólares, al igual que 13 cheques a las juntas comunales de corregimientos donde estaban las 15 mesas. Las de Bayano y La miel a su vez desembolsaron cheques para otros 36 electores adicionales.

En todo el circuito 7-1 se entregó de la precitada cuenta 142 110 dólares a juntas comunales, 1 032 196 a empresas en compra de materiales para electores y 918 900 en pagos directos a 991 electores. Más de 500 000 fueron desembolsados fuera del 7-1. Para los magistrados se violó la libertad y honradez del sufragio por el apoyo oficial directo, así como la neutralidad e imparcialidad que tenía que garantizar el Gobierno de Cambio Democrático. Señalan que Afú se sirvió de su cargo para sus intereses y los del CD.

La estrategia de Afú una vez impugnado fue clara, victimizarse ante los señalamientos de corrupción que se le endilgaban por parte de comunicadores y juristas, elevando las imágenes de Santa Librada para subconscientemente verse del lado de la verdad, mantener incólume sus votos duros y de agradecimiento por todo lo entregado. La presencia de Martinelli, a mi parecer, no fue la de un líder derrotado en la pasada contienda, sino del empresario desafiante, cuya fortuna permitiría mantener el apoyo clientelista de Afú a sus electores. Tanto fue así que sobre su contrincante Ovidio Díaz afirmó, de manera falsa: ‘Su primer error fue decir que no daría nada, sino que haría leyes. Allí se murió’. Esto atizaría el temor de los electores previamente dependientes de su pseudogenerosidad.

Por último, y bandeándose entre dos corrientes, declara que siempre se ha preocupado por ayudar a su gente, porque eso fue lo que le enseñó el fallecido general Omar Torrijos Herrera; y sobre Martelli, que ‘aquí hay otro líder, que me acompañó desde ayer y hoy... A mi hermano que lo llevo en mi corazón’, con golpe de pecho incluido, mientras afirmaba victorioso, ‘el gallo viejo sabe cómo meter las espuelas’.

*MÉDICO-MEDIADOR-DERECHOS HUMANOS.