La Estrella de Panamá
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12 de Nov de 2019

Eduardo A. Reyes Vargas

Columnistas

Pensiones en peligro

Los ingresos de la Caja, en su mayoría, provienen de las cuotas obrero-patronal (mayores fuentes), de sus inversiones y otros orígenes

En reciente panel, donde intervinieron un funcionario de la Caja de Seguro Social y una actuaria, se resaltó lo delicado sobre la supervivencia del Programa de Invalidez y Muerte (IVM), cuya función vital es el pago de diferentes pensiones.

Los ingresos de la Caja, en su mayoría, provienen de las cuotas obrero-patronal (mayores fuentes), de sus inversiones y otros orígenes.

Lo que nos sorprendió es que se mencionó que los sistemas que registran ingresos del IVM para los dos subprogramas actuales, espero haberlo entendido correctamente, se trastocaron con las nuevas herramientas informáticas adquiridas durante la última Administración.

En 1988, como miembro de la Junta Directiva de la Caja, recuerdo, se reflexionó sobre posibles reformas, pero se solicitó consultoría internacional que sugirió que los diferentes sistemas contables existentes no permitían conocer cifras sólidas para tomar decisiones tan delicadas. Se exhortó a mejorar los mismos. Luego vino la Invasión.

Los Gobiernos sucesivos produjeron reformas a la Ley, siendo la última en el 2005. En ésta reforma corría el rumor de que las debilidades detectadas desde años atrás no se habían corregido. ¿Ocurre eso aún?

Si estoy equivocado en esa apreciación, por favor, que se nos aclare.

No dudamos que por el envejecimiento poblacional y tendencias a tasas más bajas de fertilidad, fecundidad y aumento de expectativa de vida, los jóvenes no podrán sostener a los que gozan de su pensión.

Simple fórmula: aumentar ingresos para superar los costos de pensiones, y sus reservas.

Cobro de cuotas adeudadas (no como las altas tasas de evasión fiscal señaladas recientemente por un exfuncionario de la Dirección de Ingresos y mencionadas en otros estudios), mejorar inversiones sin riesgos extremos, austeridad y racionalidad en gastos, ya se han mencionado.

Panamá ha tenido años de crecimiento económico muy generoso y empleomanía. ¿Dónde quedó ese beneficio para la CSS?

Sugiero revisar la asignación porcentual de ingresos que la Ley otorga a cada Programa, pues la tendencia es que hay algunos programas en constantes superávit. Reglamentar prestaciones de salud en relación a beneficiarios para disminuir costos. Ahorros no sensibles, pero en algo contribuyen mientras se estudian otras fuen tes (fondos de un canal ampliado que debe mejorar sus ingresos; ingresos provenientes de la minería, etc.).

Mejorar el poder adquisitivo de los pensionados a través de nuevas leyes que disminuyan sus gastos, de tal forma que las pensiones les permitan sobrevivir.

Fortalecer la atención preventiva para evitar pensiones innecesaria o prematuras.

La situación de la CSS exige un análisis y soluciones sesudas, profundas, sin egoísmos, oportunas y con el mayor consenso posible.

El Estado como tal no debe permitir que incrementen la inequidad en Panamá. Quienes más ganan y ostentan más deben aportar.

El mundo no resiste más desigualdades. Mientras haya injusticia no habrá paz. Y se profundizarán y alimentarán los radicalismos.

Que no ocurra como en Grecia en donde la ‘austeridad impuesta’ generó grandes traumas sociales, inclusive suicidios.

MÉDICO INTERNISTA.