Temas Especiales

27 de Oct de 2020

Juan Antonio Fábrega Roux

Columnistas

Construyendo el camino al progreso (I)

El empoderamiento de las comunidades comienza cuando sus propios miembros se hacen líderes y se constituyen en agentes de cambio.

El empoderamiento de las comunidades comienza cuando sus propios miembros se hacen líderes y se constituyen en agentes de cambio. A su vez, el desarrollo económico y la prosperidad de la base de la pirámide se ven fuertemente impulsados, gracias al crecimiento de las pequeñas empresas. De ahí que un modelo de inversión de capital social y humano, con impacto en la familia, el negocio y la comunidad, represente una oportunidad de progreso para los pequeños negocios de América Latina.

Es por esto que cada vez son más los movimientos, organizaciones, instituciones y empresas que apoyan estas gestiones y emprendimientos de pequeños empresarios que buscan no solo salir adelante, sino también llevar su comunidad de la mano para mejorar sus condiciones de vida.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las políticas de fortalecimiento del ecosistema de las pequeñas empresas deben, por un lado, enfocarse en mejorar la productividad y el acceso a recursos de los emprendedores y, por otro, hacer a sus líderes y trabajadores partícipes de agendas sociales y laborales, por cuanto generan efectivamente empleo o tienen el potencial de hacerlo.

La competitividad de las pequeñas empresas en América Latina es uno de los motores para el desarrollo y crecimiento de la economía, a la vez que redunda en la prosperidad de millones de personas cuyos ingresos dependen de la productividad y dinámica de estas microorganizaciones.

Las pequeñas tiendas de barrio son el motor que ocupa un lugar estratégico para la seguridad alimentaria de la población de bajos recursos. Son un elemento fundamental de la actividad económica local, y además constituyen un nodo central del capital social comunitario. En América Latina existen alrededor de 780 000 tiendas que proveen productos y servicios a más de 30 millones de personas y ayudan a miles de familias a sobrevivir y salir de la pobreza.

Los dueños de tiendas son, además, actores claves localmente arraigados, que cuentan con la confianza de sus comunidades y, dado que el 65 % de las tiendas en América Latina se encuentran en zonas en condiciones de pobreza, éstas representan el esfuerzo de sus propietarios de sacar adelante sus familias en contextos difíciles. Sigue...

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*VP DE ASUNTOS CORPORATIVAS DE LA CERVECERÍA NACIONAL, S.A.