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28 de Jan de 2021

Carls Von Lindeman

Columnistas

Consumidores tendrán que pagar

La migración y la reducción de azufre ha ocurrido de manera natural a través de todo el mundo.

En el mes de marzo del 2015, se empezó a escuchar que había un anteproyecto de ley para modificar el límite de contenido de azufre en los combustibles fósiles. La semana pasada, en forma sorprendente y a una velocidad que no caracteriza a la Asamblea, vemos que el proyecto se aprueba en tercer debate.

Veamos el impacto económico que tendrá este Proyecto de Ley. El azufre es un elemento natural del petróleo crudo, los combustibles que se obtienen del petróleo pueden variar su porcentaje de azufre en dependencia del tipo de crudo. Existe una iniciativa a nivel mundial para reducir los niveles de azufre en el combustible, por su impacto en la contaminación ambiental y por la emisión de SOx de los gases producidos en la combustión. Por esta razón, Agencias de Estados Unidos (EPA) y la Unión Europea (EU), han establecido límites para disminuir el contenido de azufre en los distintos combustibles empleados.

La migración y la reducción de azufre ha ocurrido de manera natural a través de todo el mundo.

En Panamá, el anteproyecto de ley tiene un objetivo loable, pero no es el momento para llevarlo a cabo. Cambiar a un Diesel de Ultra Bajo Azufre, antes que el resto de los países de la región, conlleva un inminente aumento en el precio del combustible que los panameños no tiene por qué absorber. Panamá ya es uno de los países con menor contenido de azufre de la región (500 ppm). El resto de Centro América, con excepción de Costa Rica, se encuentra en (5000 ppm), este país tiene uno de los combustibles más caros de la región.

El Proyecto de Ley en teoría tiene como bandera ‘el bienestar del ambiente'; sin embargo, si este fuese el caso, un análisis más profundo de los contaminantes fósiles nos llevaría a tomar acciones que tienen mucho mayor impacto que la reducción de Bajo a Ultra Bajo Azufre en el diesel terrestre, siendo este el producto que más afecta al costo de vida del ciudadano panameño, porque es el producto más consumido por los transportistas y la industria local.

Para realizar un proyecto de esta importancia se debe llevar a cabo un inventario de los sectores y combustibles fósiles que aportan la mayor contaminación al ambiente y sin hacer muchos números, rápidamente se darán cuenta de que el sector marítimo y el sector energético producen mucha más contaminación y no se contemplan en este proyecto.

En Panamá se utilizan más de 2 000 000 de barriles de bunker c en generación eléctrica (con azufre de 35 000 ppm), igualmente por el Canal de Panamá transitan más de 14 000 barcos anualmente y están en nuestras aguas de 3 a 5 días, quemando combustibles de alto azufre, pero esto no fue contemplado por el Proyecto de Ley que tiene un espíritu ‘ambiental'.

En el año 2003, EE.UU., a través de su agencia ambiental (EPA), empezaron a analizar la reducción de Bajo Azufre a Ultra Bajo Azufre, el plan de transición fue del 2006 al 2012. No es la intención decir que nuestro país requiera 6 años, pero tampoco 12 meses como lo propone el proyecto. Panamá, como ente importador, solo requiere unos 400 millones de galones anuales, lo que puede sonar como mucho, pero en realidad es muy poco.

Actualmente, Panamá y la región de Centro América importan tanto Bajo Azufre como Ultra Bajo Azufre, pero la mezcla de los volúmenes y calidades permite al importador hacer una cadena de suministro eficiente. Al Panamá solicitar una especificación que solo le permite la importación de Ultra Bajo Azufre, la prima del combustible que importamos subirá y se verá reflejada en un cambio del precio de paridad. Cambio que lo más probable no ocurra hasta dentro de doce meses, cuando todos nos olvidemos que se pasó la ley sin que nadie se diese cuenta.

Otro aspecto interesante del Proyecto de Ley es que obliga al ciudadano a realizar control de emisiones de vehículos anuales. Este es otro costo que deberá asumir el panameño y representa un negocio muy lucrativo para quien lo obtenga. (A $50 anual x 1 millón de vehículos).

En conclusión, (1) la reducción del contenido de azufre es algo que va a ocurrir, pero forzarlo antes de tiempo es imponerle otro costo adicional a los que ya vivimos en un país donde los salarios no alcanzan. (2) La visión de un proyecto con miras a reducir la contaminación ambiental debe contemplar más estudios y evaluación para poder tener un beneficio real a largo plazo en todos los segmentos de la industria y transporte. (3) Los actores del mercado deben estar involucrados en el proceso de principio, a fin (importadores, terminales de combustible, distribuidores, estaciones, compañías de inspección, etc). (4) Panamá debe tener un plan alineado con el resto de los países de la región para mantener la economía de escala y evitar el impacto de la individualidad en la importación.

INGENIERO