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01 de Apr de 2020

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Ricardo Ríos Torres

Columnistas

Victoriano, el guerrillero transparente

Los militares colombianos nunca podían perdonar al cholo que los había derrotado en distintas ocasiones

El fusilamiento de Victoriano Lorenzo el 15 de mayo de 1903 violó el Tratado de Wisconsin que puso fin a la Guerra de los Mil Días. En un juicio sumario que ignoró todos los DDHH, el imperio de Wall Street y los intereses expansionistas de EE.UU., en complicidad con la elite dominante del Istmo y del Gobierno colombiano, eliminaban al líder de los marginados de Coclé y figura de prestigio en los campos de batalla.

Los militares colombianos nunca podían perdonar al cholo que los había derrotado en distintas ocasiones. La elite comercial de la ruta canalera le daba un mensaje al campesinado del país de que no permitirían ninguna insurrección popular. EE.UU. imponían la paz, exiliaban a Belisario Porras y la muerte de Victoriano les aseguraba su dominio exclusivo en la ruta interoceánica.

En una acuarela de Victoriano, que pintó en la cárcel de Chitré al inicio del golpe de Estado militar de 1968, Changmarín, el escritor y militante contestatario, visualiza al joven de las tierras altas coclesanas en su esperanza de una Patria Nueva. En Memoria de mis memorias, 3a. ed. corregida y aumentada, está incluida con otro cuadro del autor, La épica de la soberanía del 9 de Enero de 1964.

Las letras panameñas le rinden homenaje al general victorioso de la Guerra de los Mil Días. Amelia Denis de Icaza es la primera poetisa que, en hermosa elegía, deja su testimonio de repudio al crimen de Victoriano, en su antología Hojas secas incluye sus imborrables versos. Otros poetas como José Franco, Héctor Collado, Sydia Candanedo de Zúñiga, Dimas Lidio Pitty, Carlos Calzadilla, Javier Hernández, Luis Carlos Jiménez y José Carr con su extraordinaria voz lírica Estación de Sangre manifiestan que Victoriano está presente en la memoria histórica de la nación panameña.

La novela con Desertores de Ramón H. Jurado, El Guerrillero transparente de Changmarín, Sin principio ni fin de Justo Arroyo rescatan al personaje que la historia oficial silenció. Ernesto Endara con su obra teatral El Fusilado, desarrolla un inolvidable monólogo de Victoriano al momento de ser acribillado por los militares colombianos. Rosa María Britton con El ataúd de uso, Rogelio Guerra y Cuando perecen las ruinas y Adán Castillo Galástica con Epifanía del Chagres narran magistralmente distintos episodios de la Guerra de los Mil Días. El ensayo tiene reflexiones significativas de Diógenes de la Rosa, Herbert George Nelson Austin y Álvaro Menéndez Franco. La Biblioteca Nacional tiene un exhaustiva bibliografía sobre Victoriano Lorenzo.

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