26 de Feb de 2020

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

Cómo EE.UU. controla el Canal (I)

‘Estamos bajo el paraguas defensivo del Pentágono', Omar Torrijos.. Panamá administra y protege el Canal

‘Estamos bajo el paraguas defensivo del Pentágono', Omar Torrijos.

Panamá administra y protege el Canal. Es verdad, pero también es verdad que su ampliación fue decidida mediante la invasión y que su defensa unilateral corre a cargo de EE.UU. que, contrario a derecho, no tiene que pedirle permiso a Panamá. Este hecho se desprende de otro más importante: que EE.UU. tiene el monopolio, no solo del Canal sino del paso estratégico, conforme a la definición de ‘Canal' en el Tratado de Neutralidad: ‘Canal' es cualquier modalidad de tránsito de un océano a otro. Por lo tanto, uno de los atributos del propietario del Canal —su defensa— no está en manos panameñas sino de EE.UU., como lo atestiguan las Maniobras PANAMAX cada año.

EE.UU. ha actuado en Panamá siempre con ánimo de dueño de nuestro país y con absoluto desprecio del derecho internacional. Ese ánimo de dueño le hizo rechazar toda injerencia foránea en el Canal, fuese la Gran Bretaña, Francia o Japón. Ese ánimo de dueño le hizo exigir e imponer condiciones, fundamentalmente de seguridad y defensa, a lo largo de la historia. Ese sentido de pertenencia y apropiación se arraigó antes de 1903, antes de 1977 y, después del Tratado de Neutralidad —a pesar de ser éste perpetuo y que era, como dijo John Hay del Tratado de 1903, ‘ampliamente ventajoso para los Estados Unidos, y debemos confesar con la cara que podamos poner, no tan ventajoso para Panamá'.

En 1842, ya con interés en un monopolio sobre un futuro Canal, EE.UU. aspiraba a firmar un tratado con el Estado del Istmo, pero nos reintegramos a la Nueva Granada en 1843. En 1846, Estados Unidos logró derechos de tránsito con la Nueva Granada a cambio de garantizar la neutralidad del paso interoceánico y la propiedad de la Nueva Granada. En 1878, Estados Unidos hizo objeciones al Canal francés, invocando la Doctrina Monroe de 1823.

En el Tratado Clayton-Bulwer de 1850 y en el Tratado Hay-Pauncefote de 1902, Estados Unidos se comprometió con Gran Bretaña a no dominar el territorio de un futuro canal, a mantener una neutralidad igual que en el Canal de Suez, y a no militarizar la vía acuática. Estados Unidos hizo todo lo contrario: nos dominó, no hubo neutralidad y militarizó el Canal.

Las pretensiones monopólicas de EE.UU. se materializaron en 1880, cuando el presidente Rutherford Hayes definió su Política del Canal:

‘El objetivo de este país es un canal bajo control americano. Los Estados Unidos no pueden consentir en la entrega de este control a alguna potencia europea (en 1880, Gran Bretaña en Nicaragua; en 1910, Japón en Nicaragua; en 1986, Japón en Panamá)... Un canal interoceánico a través del istmo americano... será el gran puente oceánico entre nuestras costas del Atlántico y el Pacífico, y virtualmente (será) una parte de la línea costanera de los Estados Unidos... Ninguna otra potencia... dejaría de afirmar su control legítimo (sic) sobre una empresa que afecte su interés y bienestar de una manera tan íntima y vital'.

Ese ánimo de dueño se arraigó a lo largo del siglo XX al amparo de una interpretación ventajista de EE.UU. del Tratado de 1903, que hizo caso omiso de nuestras reclamaciones y continuó ejerciendo sus derechos ‘como si fueran soberanos'.

Los ‘zonians' sentían que la Zona del Canal era territorio suyo, porque muchos habían nacido, crecido, trabajado o vivido allí durante décadas, sin ninguna vinculación con EE.UU.

La pretensión de que EE.UU. era dueño de la región se extendió a Nicaragua, que quiso construir un canal con la ayuda de Japón y negociaba en 1910-1911 en secreto con Tokio, en París. Enterado el Gobierno de EE.UU., derrocó al de Nicaragua, implantó una dictadura y mantuvo una ocupación militar hasta 1933, dando inicio a la dinastía de Somoza.

El proyecto de Tratado Alfaro-Kellogg de 1926 entre Panamá y EE.UU., derrotado por Domingo H. Turner y Harmodio Arias, pretendía ser un Tratado de Alianza Militar, mediante el cual nuestro país se declaraba en guerra como aliado de la potencia en cualquiera de sus conflictos y entregaba su territorio nacional, instalaciones y sistemas de comunicaciones, a EE.UU., dejándonos sin soberanía.

Cuando en 1941, el presidente Arnulfo Arias rechazó la pretensión de que Panamá artillara su marina mercante en violación de la neutralidad, fue derrocado a instancias de la potencia, verificándose que la independencia era un mito.

*ANALISTA INTERNACIONAL, EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR Y ESCRITOR.