Temas Especiales

24 de Nov de 2020

Paulino Romero C.

Columnistas

En el Centenario de Federico A. Velásquez (1916 - 2016)*

Señoras y señores: He aceptado con devoción el encargo de dirigirles la palabra en este acto

Señoras y señores: He aceptado con devoción el encargo de dirigirles la palabra en este acto, porque en el decurso de mi vida profesional me fue dado el privilegio de investigar, de estudiar, de conocer la biografía de figuras importantes del acontecer nacional, entre otras, la del maestro por excelencia Federico A. Velásquez; la fructificación de esa personalidad de primer orden que dejó en la historia de la educación panameña la huella de las más fecundas realizaciones.

Y así, como alumno suyo en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, hermano en ideales y amigo vinculado a él por el afecto y el aprecio que impone la soberanía del talento y las virtudes, vengo aquí al impulso de un sentimiento avasallador, a hacer unas pocas reminiscencias que forzosamente se convertirán en elogio, porque tratándose de la obra humana de Federico A. Velásquez recordar vale tanto como encomiar.

Nació en la ciudad capital de la República el 20 de febrero de 1916. En el Instituto Nacional cursó estudios secundarios y se graduó de Maestro de Enseñanza Primaria en 1933. El mismo año inicia su carrera de maestro en la Isla de San Miguel. En 1940 sirve como Profesor de Historia y de Pedagogía en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena. Tres años después ejerce como Profesor de Geografía e Inspector Jefe en el Instituto Nacional. Ese mismo año funda con otros compañeros la Federación de Estudiantes de Panamá. Participó activamente en el Primer Congreso de la Juventud y fue uno de los fundadores del Partido Frente Patriótico.

Obtuvo el ‘Master of Arts', con especialización en Educación, en la Universidad de Ohio, Estados Unidos de América, en 1946. Secretario general de la Universidad de Panamá de 1946 hasta 1954. Formó parte de la Comisión de Estudio de la Educación Nacional en 1947 y fue profesor de la Universidad desde 1948.

Se sitúa su aparición en el campo de la educación particular en 1954, cuando sobre sus lineamientos, con los profesores Vicente Bayard P., Zoraida Brandao, Alejandro Méndez, Gerardo Córdoba y Miguel Mejía Dutary fundan el Instituto Justo Arosemena, del que fue su primer director.

Participó en varios seminarios internacionales. Entre otros, el Primer Seminario de Planeamiento Integral de la Educación, en Washington en 1958, y al ciclo de conferencias sobre Educación para dirigir una sociedad libre, que se celebró en Hawái en 1960. Presidió la Delegación Panameña a la Asamblea Mundial de la Educación en México en 1964.

Toda la producción y toda la acción de Velásquez rezuma ese amor de la cultura, esa repudiación del espíritu exclusivamente altruista, ese desdén de los llamados ‘hombres prácticos', que salta a la vista en sus escritos y en sus discursos. Se rememora su labor fecunda en la cátedra, en la tribuna, en el Ministerio de Educación, en las asociaciones doctas, en los congresos internacionales, y sobre todo, en la creación y organización del Instituto Justo Arosemena, que su mente luminosa y generosa concibió como escuela que fuere a su mismo tiempo foco de luz, ara del patriotismo, baluarte de la democracia y semillero de hombres y mujeres libres y dignos.

Su especialización técnica, su consagración a la causa de la enseñanza, le llevaron, como era natural, al Gabinete, donde se le encomendó la cartera de Educación, que desempeñó lucidamente por año y medio (1959-1960). Fue el creador de la Dirección Nacional de Alfabetización y Educación de Adultos e instituyó el 1 de diciembre de cada año como el Día del Maestro Panameño. Se le otorgó la Orden de Manuel Amador Guerrero en un acto de homenaje nacional en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, en 1965.

Murió en 1966 a los 50 años de edad. Durante medio siglo libró la batalla de su tiempo, de su generación panameña, sin trepidar ni retroceder. Su figura se yergue, inconmovible, en los alcores de la historia de Panamá.

Tal fue la dinámica vida profesional pública de Federico A. Velásquez; tal fue su obra fecunda. Palpitan siempre una y otra vez en el corazón y en el recuerdo de sus conciudadanos.

Panamá, sábado 20 de febrero de 2016.

*PALABRAS DEL PROF. PAULINO ROMERO C. COMO ORADOR DE FONDO EN EL ACTO CONMEMORATIVO CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE FEDERICO A. VELÁSQUEZ.