Temas Especiales

28 de Mar de 2020

Rafael Melgar Pino

Columnistas

Educación sexual o bien, orientación sexual

Pero hay que ser objetivos en este debate

Los expertos en esta materia son los padres, los maestros de primaria, los maestros de secundaria, los sacerdotes y los guías religiosos del mundo, los libros de moral y valores humanos. Los psicólogos, los médicos y enfermeras, las trabajadoras sociales, los abuelos y la comunidad en general también lo son. Pero NO los diputados de la Asamblea Nacional.

Dividimos esto por edad y desarrollo de los niños:

1. Recién nacido hasta los 4 años.

2. De los 4 a los 12 años.

3. De los 12 a los 100 años (incluye los adolescentes).

NINGUNA LEY puede ordenar el obligatorio cumplimiento en un tema de libre albedrío y de libertad humana.

¿Cómo se puede legislar que las adolescentes de 15 años no se embaracen?

¿Cómo se puede legislar para que no se transmitan las enfermedades venéreas?

¿Cómo se puede legislar para que los muchachos usen preservativos?

Ni siquiera se puede legislar sobre el baño de los recién nacidos.

Cada edad tiene:

El baño, la ropa, las costumbres familiares, la voz de la madre y del padre (femenino y masculino), la orientación direccional de su condición de niño y de niña, su entendimiento del aseo personal incluyendo los genitales, el respeto a las mujeres en general, el respeto a los niños, el respeto a los mayores y la precaución que deben tener los hombres para con las niñas.

Todo esto es lo que se incluye en una orientación sexual. Y algunos puntos más que se me olvidan son en forma evolutiva y natural lo que hacen los padres, luego los maestros y las guías religiosas y orientadores sociales.

Ha sido un error permitir que las niñas embarazadas asistan a la escuela primaria o secundaria a entrenar a las otras niñas en su condición de embarazo y la experiencia personal. Esto fue causa de una ley sin una razón moral lógica.

Los embarazos precoces que tanto asustan no son nuevos y desde principios de la historia se sabe que los perjudicados con un embarazo de una adolecente son los padres y la niña, por las consecuencias sociales y económicas: hay que pagar el parto, las consultas médicas de la madre y del niño más la alimentación de uno más, en la familia, además que generalmente eso las involucra en la cadena de subdesarrollo que vienen arrastrando.

Quieren alarmarnos con los números y algunos doctores no piensan y hablan como eruditos en la solución con la emisión de una ley que ninguno de ellos ha esbozado.

Si desean hacer una ley, castiguen a los que embarazan a las niñas.

No traten de ponernos una nube y meter en la letra de la ley órdenes que cubran la homosexualidad, el derecho de paternidad de parejas del mismo sexo, libertad de elección por parte de los adolescentes a una línea sexual diferente de su órgano sexual. No traten de sacar a los padres de las consultas íntimas de el o la adolescente, cuando estos la pidan.

Hagan una ley obligatoria para los padres que tengan hijos en edad adolescente para acudir a seminarios de orientación en el manejo de sus cambios hormonales, de los jóvenes que desean saber por qué la ola hormonal los está atropellando.

Las iglesias tienen la razón al objetar que los legisladores que tienen diferentes conductas sociales y otros sin educación académica tengan en su mano la oportunidad de legislar sobre un tema humano y de responsabilidad familiar.

No estoy de acuerdo con la ley 61 en discusión y mucho menos con las razones aisladas de conductas de los adolescentes que deben ser atendidas por los responsables, por ejemplo... los que embarazan a las niñas. Pero hay que ser objetivos en este debate.

MÉDICO

*EXASESOR DEL PRESIDENTE GUILLERMO ENDARA.