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30 de Mar de 2020

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Genaro López

Columnistas

Agobiantes costo de la vida y desempleo

Todo indica que la capacidad adquisitiva de los salarios seguirá disminuyendo

Todo indica que la capacidad adquisitiva de los salarios seguirá disminuyendo. El costo de vida de los panameños se ha visto aumentado, fundamentalmente en los precios de los alimentos, aunque ya han aumentado los precios de los útiles de limpieza, medicinas, servicios básicos, entre otros. Pero además el Gobierno de Juan Carlos Varela anuncia aumento del pasaje y de la tarifa eléctrica, lo que evidencia una política gubernamental de oídos sordos, pues resulta común leer en encuestas de opinión que una de las preocupaciones importantes del pueblo panameño es el ‘alto costo de la vida '.

Para enfrentar esta vorágine, el pueblo ha tenido que cambiar sus hábitos de consumo hacia productos más baratos y de menor calidad o abandonar una de las comidas diarias, lo que significa una caída en la calidad de vida de los panameños.

Diversos estudios a nivel internacional establecen que el acceso a la canasta básica es uno de los criterios primarios para definir la pobreza; sin embargo, en nuestro país la misma se distancia cada vez más de los salarios (mínimos y medios).

El crecimiento económico es fundamental, y la economía panameña es puntera en la región en niveles de crecimiento. Sin embargo, en el mundo del trabajo, los asalariados, no poseen instrumentos para detener el deterioro del salario, en la medida en que en Panamá no existe ajuste anual por inflación (indexación salarial). Ni siquiera los salarios mínimos, ya que son varios, se ajustan por inflación.

A pesar de los hechos, el Gobierno de Varela no reconoce el alto costo de la vida. Para Varela el comportamiento de los precios es ‘estable '.

Sumado a este problema que agobia a los panameños, hay situaciones en el país que también causan preocupación, entre ellos la falta de oportunidades de empleo. Las últimas cifras oficiales, sobre las que hay desconfianza, revelan el incremento en la tasa de desempleo, la informalidad laboral sigue siendo la tónica del mercado laboral. Los sectores profesionales no escapan a esta realidad.

Aunado a ello, los bajos salarios que devengan los trabajadores. El salario que reciben los trabajadores está muy alejado del precepto constitucional de ser suficiente para asegurar a los trabajadores y a su familia las condiciones necesarias para una existencia decorosa y para su reproducción, no solo para sobrevivir.

¿Cómo es posible que con el crecimiento económico del país, casi la mitad de la población asalariada solo logre percibir el mínimo y que el 15 % de los asalariados sea pobre?

El pueblo ya no aguanta más, está hastiado de los discursos y publicidad falsa, de falsas promesas, del derroche que asumen las autoridades gubernamentales frente a las carencias de miles de panameños, a lo que se suma la corrupción rampante de la institucionalidad estatal que favorece a través de negociados a los círculos de poder económico.

Por ende, la lucha que hemos emprendido desde el Suntracs y Conusi es por trabajo digno y salario justo. No se centra en lograr ajustes del salario mínimo, sino aumento de salario mínimo y salario general, acompañado con la disminución y real control de precios de los bienes y servicios básicos, así como de las medidas complementarias que son necesarias. Luchamos por aumentos reales del salario, que cubran las necesidades de alimentación, vivienda, vestido, educación, salud, transporte, recreación y otros a los que cualquier ser humano tiene derecho y debe aspirar. El deterioro creciente del nivel de vida de los panameños así lo exige. No debemos permitir que se siga atentando contra el derecho a la vida digna de los panameños.

Para ello es necesario redoblar los esfuerzos de organización. En este sentido debe incrementarse la lucha para exigir al Gobierno que cese las medidas neoliberales y que atienda las demandas sociales del pueblo panameño.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.