Temas Especiales

07 de Apr de 2020

Mario Enrique De León

Columnistas

La izquierda de Panamá rumbo al 2019 (II)

El presente nos muestra como desestabilizan y golpean desde los medios

En la primera parte de este artículo (lunes 18 de julio de 2016) señalamos que la izquierda de Panamá son todos los grupos que mantienen una postura al margen y contradictoria a las políticas neoliberales y de los intereses del capital. Dentro de este sector de la sociedad hay dos proyectos políticos (FAD y MIREN) que aspiran llegar al Palacio de las Garzas en las próximas elecciones. Además, expusimos en líneas generales sus propuestas. En el presente nos encargaremos de enfocarnos en lo que falta por mejorar.

Según el profesor Aram Aharonian, deben masificar sus mensajes porque carecen de medios masivos o porque no han sabido crear las redes que lo hagan. Saber informar más que denunciar. Según el catedrático, los movimientos populares deben ser proactivos y no reactivos. Propone la desculturización de la cultura colonial y con ello, incluye, los símbolos adoptados de Europa Oriental. La Guerra Fría ha terminado. Hay que mirar más hacia dentro, a nuestro presente y pasado indígena. A nuestra Abya Yala que nos ofrece los senderos de los Bayanos, de los Victorianos, de Martí, de los zapatistas. Tenemos que sumar a las agendas políticas ‘contenidos que tengan que ver con nuestras idiosincrasias, nuestras luchas, nuestros anhelos, nuestra memoria '.

Proponer en cada circunstancia la horizontalidad que ayuda ‘a construir unidad, en procesos de organización, con movilización '. El individuo del siglo XXI no pretende ni debe estar subordinado a directrices de burós políticos o sindicales. La era de la verticalidad ha sido socavada. ‘La tarea de reimaginar la izquierda no se puede desarrollar desde los esquemas tradicionales (sean o no oficialistas), desde añejadas ortodoxias '.

El discurso complejo, sobrado de ‘marxicismo ' (narcisismo marxista), y de denunciología permanente o de la repetición de consignas y la vocación a la resistencia debe ser sustituido por uno de construcción de procesos, de unidad integral, de igualdad y que proponga un camino alternativo a las pretendidos por los teórico liberales y los rabiblancos de Panamá.

En la actualidad, la disputa se está librando en los espacios simbólicos y culturales. Para esos enfrentamientos hay que saber usar los medios cibernéticos y apropiarse de las nuevas tecnologías. Pero nunca abandonar las calles y, principalmente, las comunidades. Agrega, el catedrático que hay que ‘saber cuál es la masa crítica a la que queremos dirigirnos, aprender a diseñar y producir contenidos de calidad para poder pelear ' en esos escenarios.

El presente nos muestra como desestabilizan y golpean desde los medios. En Panamá nos controlan, nos embrutecen y nos duermen. Los jóvenes progresistas deben contrarrestar generando valores alternativos a los del ‘consumismo, el individualismo y la falta de solidaridad '.

La academia debe sumar, más que reflexiones, propuestas concretas que pueden ser sistematizadas en un programa de construcción paso a paso, hombro a hombro con y para el pueblo.

ESTUDIANTE DE LA ESCUELA DE SOCIOLOGÍA, UP.