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28 de May de 2020

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Ernesto A. Holder

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Repensando las redes sociales

Todavía me resuena como una gaznatada, sin intenciones malévolas, cuando un colega me dijo hace unos años, con una voz y tono autoritario

Repensando las redes sociales
Repensando las redes sociales

Todavía me resuena como una gaznatada, sin intenciones malévolas, cuando un colega me dijo hace unos años, con una voz y tono autoritario y muy convencido de lo que decía, que: ‘las redes sociales son el futuro'. Que serían de lo más importante, sino fundamentales, en los procesos de comunicación de ese momento en adelante. Había que montarse en ellas, sin dudas y sin vacilaciones. Inequívocamente. Con esa seguridad en sus planteamientos vendió esa idea a muchos otros y a todos los que querían escuchar y comprar su visión sobre estos medios y el futuro.

Si la razón principal de cada acto de comunicación es la intención de mejorar la condición humana, proponer (a través de un texto, la música, un video, un noticiero o una simple conversación) un mejor entorno para el desarrollo social, había que digerir esos señalamientos de mi colega con algo de cuidado. Por lo menos, eso es lo que yo creo que debemos procurar a la hora de extendernos hacia otro ser humano con la intención de conectarnos. Entrelazar la red humana y social a través de la comunicación para procurar la seguridad de todos en el camino hacia el futuro.

Yo dudé sobre ese señalamiento de mi colega. Y sigo dudando sobre su más atrevida aseveración de que ‘son el futuro'. Es más, en febrero de 2011 publiqué dos artículos en este espacio sobre los nuevos medios y las redes sociales. Decía que: ‘Hay que tener cuidado a la hora de glorificar la penetración y el efecto de los nuevos medios como fundamental en la forma de comunicación de la población en términos globales y generales'.

Uno de los traumas y desafíos que ha quedado en Estados Unidos después de las pasadas elecciones precisamente tiene que ver con el papel de los medios electrónicos y las redes sociales. Y aquí en Panamá, la semana pasada, atentos todos a lo que ocurría con el huracán Otto, creo que finalmente entendimos que las redes sociales, como se plantea su uso en este momento, no son el futuro. Son una amenaza.

Un análisis realizado por BuzzFeed News , sugirió que: ‘En los últimos tres meses de la campaña presidencial de Estados Unidos, el rendimiento de las noticias falsas en Facebook, generaron más participación que las trascendentales historias de los principales medios de noticias como el New York Times, Washington Post, Huffington Post y NBC News'.

Ángela Merkel, al anunciar sus intenciones de reelección ante el Parlamento alemán la semana pasada, tocó el tema; dijo: ‘Algo ha cambiado. A medida que la globalización ha avanzado, el debate (político) está teniendo lugar en un entorno mediático completamente nuevo. Las opiniones no se forman como eran hace 25 años'. Se refería al efecto que para muchos expertos han tenido las noticias falsas en las elecciones en los Estados Unidos.

Sí, ya sé: no es el instrumento, sino el usuario. Pero personas como Cal Newport, un joven profesor asociado de Ciencias Computacionales de la Universidad de Georgetown, forma parte de un considerable número de profesionales que lo vemos de otra manera. Newport publicó la semana pasada en el New York Times su artículo titulado ‘Quit Social media: your career may depend on it' (‘Renuncia a las redes sociales, tu carrera puede depender de ello'); en donde fue claro al señalar que: ‘La mayor parte de las redes sociales son principalmente descritas como una colección de servicios de entretenimiento un tanto triviales que en la actualidad gozan de una buena racha. Estas redes son divertidas, pero se engaña si piensa que los mensajes por Twitter, las entradas (posteos) y los ‘me gusta' representan un uso productivo de tu tiempo'.

Lo que ocurrió aquí en Panamá la semana pasada y que provocó que el presidente de la República y las altas autoridades del país le imploraran a la ciudadanía que no reenviaran información que no fuera de fuentes oficiales, debe ponernos a pensar que nos depara un futuro lúgubre, si seguimos pegados día y noche a estas redes sin entender que, como en otras instancias sociales, hay seres maliciosos e inhumanos que trasladan sus más perversas prácticas a estos medios.

La duda está planteada, y para fines serios y asuntos de vida o muerte, otros mecanismos de comunicación masiva, en donde la verificación es más puntual y eficaz, deben ser empleados.

COMUNICADOR SOCIAL