Temas Especiales

22 de Apr de 2021

Ebrahim Asvat

Columnistas

De invasión a invasión, la suerte de la cintura de las Américas: La Bitácora...

No hay manera de enfrentar una arbitrariedad cuando es cometida por la potencia más poderosa y grande del mundo

En materia política nunca se debe perder de perspectiva. Con todo este tema de la designación en la Lista Clinton de empresarios panameños, actividades de la Zona Libre de Colón, aeropuertos Duty Free y bancos locales mi presunción personal es que castigando a unos empresarios panameños la intención de algunos personeros del Departamento del Tesoro es castigar a Panamá o advertirle, a través del terrorismo financiero, que ciertas actividades comerciales y financieras solo podrán ser realizadas de conformidad con sus reglas y no mediante leyes panameñas.

Esta decisión, como todas aquellas dirigidas desde los escritorios de funcionarios de tercera categoría, puede estar motivada por las más oscuras pasiones o intereses (recordemos cómo influencian los cabilderos). Las decisiones son producto de las amplias facultades otorgadas por el Congreso americano para incidir en temas y problemas de carácter internacional que no pueden resolver por la vía diplomática.

Una decisión motivada por una causa criminal no puede ser solventada a través de un compromiso político. La reciente declaración del embajador de los Estados Unidos da pie a reafirmar que la decisión por las designaciones en la Lista Clinton están motivadas por razones sin sustento probatorio y más acorde con razones de política exterior.

El embajador de los Estados Unidos en Panamá ha suavizado su posición frente a los diarios La Estrella y El Siglo sugiriendo luego de postular la necesidad de la venta de los periódicos, la nueva posibilidad de salir de la lista si se vende el 51 % de las acciones. Reconoce que está en sus manos la suerte de los periódicos panameños.

¿Ha sido todo esto una metida de pata y ahora pretenden salvar la cara? Es lo que podría imaginarse cualquier cristiano al ver cómo se reacciona ante la falta de cualquier prueba sobre los actos de los cuales se acusa y se imponen sanciones terroristas.

Pero es irónico todo esto cuando la misma OFAC ha obstaculizado la posibilidad de salvar los empleos de cientos de trabajadores colombianos mediante un fideicomiso donde el propietario se desprende totalmente de sus bienes, su administración y sus derechos económicos sobre sus tiendas en Colombia hasta que salga de la Lista Clinton.

¿O qué decir del Balboa Bank que a todas luces ha pasado al olvido sin reconocer que el empresario afectado era un socio minoritario y no ejercía el control del banco? ¡Qué irónico!, si el banco fuese una gran lavandería que nada de lo dicho haya sido detectado por la Superintendencia de Bancos ni la Unidad de Asuntos Financieros ni alguno de sus otros directivos o ejecutivos del banco haya sido ni enjuiciado ni incluido en la lista OFAC o Clinton.

¿Se puede lavar dinero en un banco sin la complicidad de otros? Esto no tiene un asidero legal y sería conveniente si el Gobierno nacional hiciera un esfuerzo para darle fin a esta tragedia que envuelve al país y promueve una nueva animadversión contra los Estados Unidos en la población panameña.

No vengan a promover derechos humanos, Estado de derecho y Libertad, cuando mediante sus leyes dirigidas a extranjeros promueven la arbitrariedad, la negación del debido proceso y la justicia.

No hay manera de enfrentar una arbitrariedad cuando es cometida por la potencia más poderosa y grande del mundo.

Si se equivocaron, corrijan y pasen la página.

ABOGADO Y EXPRESIDENTE DEL GRUPO EDITORIAL EL SIGLO - LA ESTRELLA DE PANAMÁ, GESE.