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17 de Nov de 2019

Jaime Turner

Columnistas

‘Domingo H. Turner: paladín de los obreros y de las luchas nacionales'

La obra de don Oscar Vargas Velarde consta de ocho capítulos

La obra de don Oscar Vargas Velarde consta de ocho capítulos. El primer capítulo aborda el accionar de Domingo H. como abogado penalista, considerándolo como uno de los jurisconsultos más prestigiosos de la época en ese campo, ‘quien no concebía el ejercicio de su profesión en abstracto, como una actividad teórica, divorciada de la justicia social y de las realidades concretas', citando a Dimas Lidio Pitty.

Se graduó de bachiller en el Instituto Nacional, para luego ‘hacer estudios de jurisprudencia en The Kent College of Law de Chicago, Estados Unidos, donde se tituló'. Un caso muy famoso que cita el autor fue el de la defensa de Domingo H. de sí mismo al matar a Carlos Cuestas.

El II capítulo, PERIODISTA COMBATIVO Y ESCRITOR ATILADO, describe el accionar de D.H.T en los avatares del periodismo, desde reportero hasta jefe de redacción. Sus primeras armas en este campo las blandió en 1911, en el Instituto Nacional, desde las páginas del periódico estudiantil El Taredo. Entre otros artículos, otro sobresaliente fue ‘La enseñanza laica se impone', en 1912. En 1924 fundó y dirigió otro periódico: ‘El Hombre Libre'.

Fue uno de los organizadores de la Asociación de Periodistas de Panamá, cuyo primer presidente fue Guillermo Andreve en 1927.

Presentó ante la Asamblea Nacional su PROYECTO DE CÓDIGO DEL TRABAJO, Capítulo III, en el que esboza los aspectos que debe contener dicho código, ‘basado en su nueva concepción laboral y social, como consecuencia de su transformación de político liberal con innegable sensibilidad en las capas más desposeídas de la sociedad a militante comunista, organizador del Partido Comunista de Panamá y comprometido con las transformación radical del sistema capitalista' (págs. 30-31).

Capítulo IV, CONVENIO DE 1926, suscrito entre los EE.UU. y la República de Panamá, el 28 de julio de 1926, tras dos años de negociaciones destinado al establecimiento de concesiones económicas y fiscales otorgadas a Panamá mediante el ‘Convenio Taft', ya abrogado por los EE.UU., y a presuntamente aclarar algunos puntos del Tratado Hay-Buneau Varilla, generó una grave crisis política porque fue dado a conocer, en diciembre, primero en el exterior: Cuba y Costa Rica, antes que en el Istmo, y, lo fundamental, por las cláusulas onerosas para nuestro país. Los EE.UU. en este acuerdo se comprometía a impedir la constitución de empresas en la Zona del Canal y otra serie de actividades relacionadas con el funcionamiento del Canal; se les concedía a perpetuidad al uso, la ocupación y el control de la isla de Manzanillo, donde está construida la ciudad de Colón, sus aguas y bahía adyacentes; Panamá se consideraba un Estado de guerra en cualquier conflicto armado en el que los EE.UU. fueran beligerante, entre otros; el cuerpo legislativo finalmente culminó con la repulsa del proyecto de 1926 (Tratado Alfaro-Kellogg). También dijo que el lema de Panamá, debería ser, ante todo: PANAMÁ NO CEDE.

El licenciado Domingo H. Turner conjugó la acción política con la acción sindical a favor de los derechos de los trabajadores.

En el Capítulo VI, LIBERALISMO RENOVADOR Y FRENTE POPULAR, plantea que Domingo H. Turner, Alfredo Alemán y Eduardo Navarro asumieron la dirección provisional del partido, que agrupaba a los mejores elementos del liberalismo y de Acción Comunal.

Los capítulos VII, ANTIFASCISMO Y SERVICIO PÚBLICO, y VIII, LUCHA POR LA SOBERANÍA NACIONAL, alude, en el primero de estos la posición fascista de Arnulfo Arias y, en el último coincide don Vargas con el expresidente Jorge E. Illueca, en el sentido de ‘incansable defensor de la integridad nacional'.

Queremos expresar nuestro sempiterno agradecimiento a don Oscar Vargas, no solo de parte de la familia íntima, sino además de la familia política y la familia grande, la humanidad entera —como la llamaba José Martí—, por la trascendental investigación llevada a cabo.

Don Oscar, usted es un panameño de aquellos que —en palabras de Diana Morán— han resuelto la incógnita de su paso por la tierra.

DOCENTE JUBILADO.