Panamá,25º

21 de Jan de 2020

Álvaro Alvarado

Columnistas

Redes sociales, un arma de doble filo….

Es preocupante la sociedad insensible que estamos heredando a nuestros hijos

En días pasados las redes sociales fueron estremecidas con unas imágenes que impresionaron a muchos panameños de distintos estratos sociales, incluyendo a las máximas autoridades de la Iglesia católica. En dichas imágenes se observaba el momento en que un hombre se tiraba de un puente en el distrito de San Miguelito. En ese momento al ver cómo se convertía en viral ese video acompañado de varias fotografías captadas desde el lugar de la tragedia, en mi mente circulaba una gran preocupación sobre la sociedad que estamos heredando a nuestros hijos. Una sociedad insensible al dolor ajeno. Me preguntaba ¿cómo es posible que haya gente en este país que se detenga a filmar el momento en que una persona intenta quitarse la vida, en vez de tratar de ayudar? Pero eso no es todo, gente que en el audio daba la sensación de que se divertía cuando captaba las imágenes y al mismo tiempo publicando el vídeo y las fotos de la víctima en redes sociales.

Otra pregunta que siempre me hago cuando veo estas imágenes trágicas circulando es, ¿harían lo mismo estas personas si se percatan de que la víctima es un familiar, un amigo o un ser querido? Da mucha tristeza ver cómo se está deteriorando la sociedad panameña que ya nada nos asombra, ni siquiera la muerte.

Las redes sociales también se han convertido en una plataforma para sembrar noticias falsas que causan muchas veces pánico y preocupación en la población. Recientemente, cuando se produjo el huracán Otto vimos cómo circulaba información falsa acompañada de imágenes que no tenían nada que ver con lo que estaba sucediendo en el país. En materia de seguridad hemos visto cómo de cuentas anónimas ponen a circular imágenes de robos, asesinatos y secuestros acaecidos en otras regiones del mundo como si hubieran ocurrido en Panamá.

El pasado 15 de noviembre circularon imágenes de un supuesto asalto y homicidio en el Banco General de Los Ángeles y los creativos de esta información la mezclaron con imágenes de un homicidio registrado en Honduras, lo que obligó a la Policía Nacional a desmentirla.

El más reciente suceso en el que se vieron involucradas las redes sociales fue el viernes, víspera de carnaval, cuando circularon mensajes donde aseguraban que agentes de tránsito apostados en diferentes puntos del país estaban sancionando con 25 dólares en efectivo a los conductores que no portaran el reglamento de tránsito en el auto, cuando en reiteradas ocasiones el comisionado Javier Fanuco ha dicho que no hay sanción establecida en las leyes de tránsito para quien no porte este documento.

Es sumamente preocupante cómo las redes sociales, una herramienta comunicacional tan importante que puede servir para mantenernos informados sobre situaciones que ocurren en Panamá o en el mundo, son utilizadas para hacer daño, generar pánico, promover información falsa, calumniar e injuriar a personas, instituciones o empresas.

Otra situación sumamente preocupante es el uso de las redes para atacar a adversarios políticos o personas que no compartan las ideas de los gobernantes o de algunos dirigentes políticos. En este caso han surgido los denominados call center , que no son otra cosa que grupos de personas que son contratadas por el gobierno o por figuras políticas para desprestigiar a quienes disienten de sus ideas o acciones.

En la pasada administración surgieron estos mecanismos que eran financiados con recursos del Estado y hoy siguen vigentes bajo el mismo patrón, funcionarios nombrados en algunas instituciones con altos salarios cuya misión es la creación de un sinnúmero de cuentas brujas para atacar a quienes opinen distinto al gobierno.

El papa Francisco calificó estas comunicaciones a como un ‘don de Dios', pero advirtió que pueden convertirse en lugares para herir o de ‘linchamiento moral'. Eso precisamente es lo que está sucediendo actualmente en Panamá, donde incluso vemos a políticos de gobierno y oposición enfrentados insultándose e incluso lanzándose amenazas de todo tipo sin darse cuenta de que ese debate estéril en nada contribuye a resolver los graves problemas que enfrenta la población panameña que ve en sus políticos la tabla de salvación de las grandes dificultades que vive hoy día un importante sector de la población. Es hora de hacer uso coherente de las redes sociales o estaremos invitados a la desaparición de una herramienta tan importante al servicio de la humanidad. No podemos seguir jugando al terrorista en las redes o al final nadie va a creer nada de lo que salga publicado en estas plataformas.

PERIODISTA