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28 de Feb de 2020

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Mireya Lasso

Columnistas

El presidente Trump y el calentamiento global

El papa Francisco tiene razón cuando advierte que ‘la Tierra, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería'

El presidente Trump y el calentamiento global
El presidente Trump y el calentamiento global

En campaña electoral, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que no reconocía la relación entre el calentamiento global y la acción del ser humano porque era ‘un cuento chino', inventado por China para hacer menos competitivo a su país. Al contrario, el papa Francisco en su encíclica ‘Laudato Si' responsabilizó a la actividad humana como principal causante del calentamiento global y señaló la urgencia de reducir la emisión de dióxido de carbono y de otros gases contaminantes. La Organización de las Naciones Unidas, ONU, enfrentó el problema con el Acuerdo de París del 2015 sobre cambio climático, para limitar el calentamiento global a 2 °C hacia finales del siglo. De no hacer nada, podría llegar a superar los 6 °C.

Consecuente con negar que la actividad humana sea causa importante del calentamiento global, el presidente Trump afirma su filosofía en dos acciones concretas: reducción de recursos humanos y presupuestarios para muchas actividades de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), creada hace 50 años, y encargando de esa cartera ministerial a un individuo que, desde una posición estatal anterior, promovió recientemente una demanda contra EPA para frenar el Plan de Energía Limpia del Gobierno anterior, y ha atacado sistemáticamente muchas regulaciones ambientales. Este nombramiento ha causado gran preocupación entre grupos ecologistas.

El presupuesto de la EPA, enviado al Congreso, contempla una reducción de US$2.6 billones —31 % de sus recursos— y la eliminación más de 3000 posiciones —20 % de su fuerza laboral. Esto es significativo en un país como Estados Unidos, que alberga empresas altamente contaminantes.

Entre otras reducciones puntuales: eliminación de muchas reglamentaciones que considera excesivas, como las que controlan emisiones de gases con efectos de invernadero en plantas de generación eléctrica, y en nuevos vehículos; cancelación de recursos para investigación sobre cambio climático, y para la iniciativa de la ONU sobre cambio climático; eliminación de fondos para la investigación de producción de energía limpia, y de fondos para mejoramiento de sistemas de aguas servidas. Por el contrario, otorga más fondos para la perforación de petróleo y gas, dando pie a especulaciones sobre la influencia de esos intereses en su Gobierno.

Por otro lado, el Acuerdo de París propuso la creación de un fondo anual de US$200 millones aportado por países desarrollados para contribuir a la preservación de selvas en países menos desarrollados en beneficio de la calidad ambiental de la Tierra. Se sospecha que el presidente Trump cancelará el aporte de su país a este fondo y eso podría causar un efecto dominó con otros países desarrollados.

Si bien es cierto que existen causas naturales que liberan estos gases a la atmósfera, hay muchas actividades humanas que contribuyen para producirlos: quema de combustibles fósiles para calefacción y energía, tala de bosques, fertilización de cultivos, depósito de desechos en vertederos, ganadería, elaboración de algunos productos industriales. Hasta las emisiones al aire de aerosoles.

Los perjuicios contra la vida en nuestro planeta Tierra causados por el efecto invernadero son ampliamente conocidos, como lo señala el papa Francisco en su encíclica: constante crecimiento del nivel del mar, eventos meteorológicos extremos de calentamientos o enfriamientos drásticos, el agotamiento de recursos vitales como el agua potable, la disminución de selvas, bosques y biodiversidad. En cuanto más caliente sea, mayor es el riesgo de cambios más severos en el clima y el sistema de la Tierra, sin olvidar que el efecto invernadero puede permanecer en la atmósfera por más de un siglo.

Lamentablemente el papa Francisco tiene razón cuando advierte que ‘la Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería'. Eso todos debemos evitarlo, comenzando con Mr. Trump.

EXDIPUTADA