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19 de Jan de 2021

Paulino Romero C.

Columnistas

Concepto general de educación

Tal actitud se suele designar con toda propiedad mediante el término de educación, usado en sentido estricto.

Concepto general de educación
Concepto general de educación

Entre las disciplinas filosóficas ocupan un lugar propio la Pedagogía o Filosofía de la Educación, que suele definirse como la ciencia que tiene por objeto propio el acto educativo. En su acepción más general, la educación no es más que el mismo proceso de desarrollo consciente y libre de las facultades del hombre en su integralidad de espíritu y de cuerpo.

Los animales y las plantas, sujetos como el organismo humano a las puras leyes naturales y dotados de fuerzas también naturales, no son aptos para la educación; nacen, crecen, cambian y mueren en virtud de un mecanismo involuntario que entra en el orden general de las cosas; en ellos hay cambio y evolución, ejercicio y potenciamiento del instinto —la planta es susceptible de cultivo, como el animal lo es del adiestramiento—, pero no son capaces de educación, ya que la educación es proceso que implica libertad. La educación es el derecho del individuo bajo acción consciente e inteligente de la voluntad; por esto, solo un sujeto libre, consciente e inteligente es susceptible de educación. De lo que resulta que la educación es un hecho peculiarmente humano y, en este sentido, el existir del mismo hombre, en cuanto coincide con su misma vida.

El hombre, en cuanto vive, desarrolla, se crece sobre sí mismo, es decir, se modifica de acuerdo con determinados principios, hechos u orientaciones, tiende hacia determinados fines, ejercita cada vez con mayor intensidad y profundidad sus facultades espirituales. En cuanto vive el hombre quiere realizarse a sí mismo, quiere ser lo que es capaz de ser y, por esto, se ve obligado a conocerse cada vez mejor, a descubrir cuáles son sus fuerzas más íntimas, a advertir las aptitudes y las posibilidades que lo constituyen y, por consiguiente, a realizar lo que siente que puede y debe ser. Él, centro de fuerzas físicas y espirituales, es una unidad en cuanto tal, es persona; educación es precisamente el desarrollo de la persona humana en su integralidad. Esto confirma que el hombre, en cuanto vive y existe, se educa de cualquier modo, por el mismo hecho que despliega sus posibilidades y obra sobre ellas.

Ahora bien, si educación significa desarrollo del hombre bajo la acción de diversos factores, en cierto modo todos se educan a sí mismos y a los otros por el solo hecho de que existen, piensan y obran; principios, ideas y acciones determinan condiciones que contribuyen a la educación del carácter de cada individuo y le sirven para que se adapte y forme en un sentido o en otro, su propia personalidad. De aquí que el hecho educacional no pueda circunscribirse al ámbito de un determinado círculo de individuos o de una clase de personas que se ocupen a propósito de él. Todos educamos, aunque solo algunos hombres y determinadas instituciones (la familia en la infancia y la escuela después) se arrogan esta misión. Pero siendo la educación el crecer y el mismo realizarse del valor de la persona, no cesa con el periodo escolar, sino que continúa durante toda la vida, y los hombres, en todas las circunstancias, se educan individual y recíprocamente.

Resulta que la educación es una hacienda interior y connatural a la naturaleza humana y a la misma sociedad, en un empeño que siempre acompaña a todo hombre y que no puede eludirse. Lo mismo que la vida individual es un problema de educación, así también lo es la vida social, en el sentido de que es necesario instaurar las condiciones para el desarrollo de la persona. En efecto, educar bien significa favorecer el desarrollo coherente e integral de la persona humana, y por consiguiente crear las condiciones para que esto pueda suceder. Tal actitud se suele designar con toda propiedad mediante el término de educación, usado en sentido estricto.

Entendida así, la educación viene a ser la meta de un propósito determinado, el objeto de una ciencia: el empeño activo y en orden a la educación es el contenido de la obra educativa; la ciencia que reflexiona sobre el hecho educacional es precisamente la Pedagogía.

PEDAGOGO, ESCRITOR Y DIPLOMÁTICO.