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12 de Aug de 2020

Bolívar González

Columnistas

La saloma campesina

La saloma campesina panameña tiene autonomía propia

La saloma campesina
La saloma campesina

De hecho, la Saloma como tal, es una expresión vocal que emite sonidos articulados en la parte media del velo paladino llamado úvula y mediante contracciones de la faringe; muy propia del campesino panameño, especialmente del área peninsular, en donde se practica en la plenitud de su esencia, y en variadas manifestaciones.

Su origen, según escritos, se le atribuye a los indígenas de regiones que hoy son territorio panameño, aunque existen evidencias de que en otras latitudes, como en Europa, pastores de ovejas vocalizan o emiten ‘salomas' parecidas a las nuestras, para fortalecer el ánimo, mitigar el temor infundiéndose valor al conducir sus rebaños por parajes inhóspitos.

La saloma campesina panameña tiene autonomía propia, manifiesta en una modulación de quien la emite sin pronunciar palabra y en tonalidad libre sin instrumento alguno, pero ajustándose o entonándose según el caso de que complemente o acompañe alguna manifestación musical, como la mejorana, cumbia o tamborito.

Es ‘una de las expresiones más originales y característica del campesino panameño', según lo expresa el doctor Manuel F. Zárate, estudioso del tema.

Reafirmando lo expresado, la saloma que los cantadores utilizan en el canto de la mejorana, lógicamente siguen la forma de los arpegios en que está estructurada la melodía a cantar; es decir que si se canta en Mesano por 25 que se interpreta en tono de Re Mayor, el cantador se obliga a salomar y cantar a la altura de las notas que le indica la ‘guitarra mejoranera'.

El folclorista, mejoranero, violinista, compositor y gran amigo, Efraín Gutiérrez, me confiesa, por ejemplo, que ‘todas las salomas son a capela y se cantan a todo pulmón', además sostiene que ‘las salomas de nosotros son bastante agrupadas en salomas de trabajo, pues las hay de socuela, derriba, siembra, ‘acierba', cosecha y se agrupan en regiones culturales de acuerdo a la melodía que le asigna cada una de ellas o del área donde se cultiva'; refiriéndose en especial a las de la región del Canajagua.

Una de las salomas más conocidas y en donde los ‘gritones', ‘gritadores' o salomadores, hacen gala de sus habilidades es la saloma de la JUNTA DE EMBARRA. De igual forma el grito por lo liso, que va acompasado con el golpe de la caja, animando la ‘pisá' del barro, mismo que ha de dar la firmeza y solidez a la casa de quincha. Entre los salomadores más ‘menta'os' del distrito de Las Tablas, reconozco honores a Domingo Córdoba Molina y a Tito Vergara del pueblo de Santo Domingo residente en Palma Grande (q. e. p. d.), quienes se reunían en las juntas y fiestas de los pueblos a salomar alegremente.

En las salomas de ‘camino' o de ‘amor', la del carretero, se destaca la expresión de ‘cabanga', sentimiento que va más allá de la tristeza. Otras conocidas, como la del ordeño y de ‘pica monte', prácticamente han desaparecido. La primera porque el ganado criollo que respondía mansamente, ha desaparecido y el de ahora es muy bravo por las nuevas razas; la segunda, porque ya casi no hay monte que picar en nuestras regiones peninsulares. Aún se escucha la de ‘arreo de ganado'.

Todas las salomas están compuestas con la misma fórmula melódica y a veces con ritmo, como en la de ‘pisá barro' en la JUNTA DE EMBARRA, a golpe de caja.

La saloma está presente en casi todas las expresiones musicales panameñas, en las cumbias, en el tamborito, en la mejorana y hasta en las tamboreras; aunque, en algunas de ellas, la saloma se presenta adulterada o distorsionada; más que nada porque la tamborera carece de tradición típica.

Por regla general, en las cumbias, los compositores actuales, por respeto a los Maestros de antaño, como Francisco CHICO PURIO Ramírez, José de la Rosa Cedeño; JUNANCITO Molina, Clímaco Batista, procuramos incluir en cada pieza musical una saloma acorde con el contenido lírico; lo que le imprime autenticidad y alegría, principalmente en la llamada cumbia o como la denominan hoy, ‘la rumba'.

Opino que eliminar en las actuales ‘cantaderas de mejorana' la saloma, es un sacrilegio y reemplazarla por coplas o tonadas del tamborito, es un irrespeto, un error imperdonable, aunque haya público que defienda esta nefasta práctica.

ESCRITOR, FOLCLORISTA Y COMPOSITOR.