Temas Especiales

02 de Apr de 2020

Harry Castro Zachrisson

Columnistas

La necrofilia de dos periódicos

Un lamentable ejemplo de regresión que pareciera regir la nueva política internacional.

Hoy, escribo mi última columna en este diario impreso. Mi único temor hubiese sido haberme quedado corto en mis alegaciones de tan infame medida y no pronunciar mi voz de disconformidad sobre la misma. Ya no cuento ni con suficiente tiempo ni pretexto válido alguno para dejar de exponer mis humildes reflexiones. Aprovecho que la rotativa no ha parado y queda aún un ejemplar por publicarse, que las instalaciones de este diario continúan encendidas y ocupadas las oficinas de redacción para cubrir este artículo.

¡Qué tristeza que LA ESTRELLA y EL SIGLO queden incluidas en la lista NEWSPAPER DEATH WATCH (NDW) —página digital que lista y observa con detenimiento la muerte de los diversos periódicos del mundo.

La Estrella ha luchado con heroicidad por sus ideales, ha sido líder de carga contra las fuerzas corruptas, ha combatido por la eliminación de privilegios históricos y la influencia corrupta y vergonzosa de la clase política, peleó contra la impunidad gobernada por miembros de partidos políticos desacreditados por el clientelismo y la corrupción, ha luchado contra el latrocinio de los Gobiernos y contra la extorsión y la presión de los sobornos, por la redistribución de la riqueza, ha combatido a brazo partido contra los auténticos depredadores humanos que desvalijaron el tesoro nacional; siendo escrupulosos tanto en sus múltiples análisis como en la publicación de informaciones.

En síntesis, un referente en la historia del ‘periodismo vivo'. La Estrella nunca fue ajena a estos combates; al contrario, adquirió enorme prestigio estos últimos años, siendo cúspide en la jerarquía mediática, en cuanto a renombre y fijación de la agenda política; fue, además, crucial en la construcción de la opinión pública democrática y auspició la diversidad ideológica. Una línea editorial que ha puesto el foco en la lucha contra las desigualdades sociales y la defensa de los derechos humanos. Estos argumentos demuestran lo perjudicial que representa su cierre o eventual desaparición, amén de las disertaciones de carácter jurídico válidas que pudiésemos exponer. Sospecho que esta medida proviene por una coalición de intereses mundiales en marcha, que en contubernio abierto con algunos grupos económicos criollos, plenamente identificados, junto con intereses políticos de turno, acordaron avalar una orden extranjera improcedente e ilegal que persigue en últimas, acelerar la defunción de estos diarios nacionales. Un lamentable ejemplo de regresión que pareciera regir la nueva política internacional.

Resulta sintomático que quienes representan ser los adalides de la democracia terminen siendo los protagonistas fundamentales de intentar menoscabar el derecho sagrado de la libertar de expresión; clave para un sistema democrático que debe contar con medios plurales, claros, eficaces e independientes. Que deberían sustraerse de órdenes de agencias u organismos foráneos que vigilan, censuran y controlan la prensa escrita. Con este intento de regulación mediática, se cae ineludiblemente en el mecanismo clásico de un tipo de intervención y transgresión de normas y leyes vigentes de una Nación. Otra prueba más de la inexistencia de garantías que protejan el ejercicio de las libertades.

Aplaudo el fervor patriótico que contaminó en su momento a toda la prensa, la solidaridad y ese elemento de cohesión, esa intensa campaña convocada por periodistas, gremios y personalidades nacionales que reaccionaron ante esos ataques condenando severamente este suceso que ha provocado una ira colectiva. Con tristeza, noto una indiferencia preocupante por parte de otros medios escritos de nuestro país en los actuales momentos.

Inadmisible que en pleno Siglo XXI, cuando el foro de la civilización alumbra los vastos dominios del derecho y en los pueblos más atrasados de la Tierra; se venera con profundo respeto el derecho legítimo de la palabra escrita; a esta Nación, sectores molestos hayan desatado una campaña tendenciosa para intimidarla y enmudecerla; amaestrados para hacerle daño a estos periódicos. A ellos les exclamamos que es una grave equivocación el intento de cerrar estos diarios; quienes escribimos en estos periódicos no nos intimidaremos ni nos enmudecerán, porque la inteligencia se agudiza más y más a través de las dificultades. Si no vamos a poder opinar, os digo, que la institución no ha muerto y el oficio no se acabará. Estamos frente a una nueva época en un mundo global e ingobernable. A nuestro alcance estarán los medios digitales, nuestra nueva trinchera, donde nos encontrarán.

ABOGADO