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27 de Nov de 2020

Virgilio Correa

Columnistas

La Villa y Barcelona: ciudades republicanas

Incapaz de reaccionar ante el proceso de emancipación de las colonias americanas, Fernando permitió prácticamente que consolidaran su independencia de España

Serán pronto 200 años de que La Villa de Los Santos emancipó al Istmo de Panamá del yugo de la monarquía española, un 10 de Noviembre de 1821. Ironías del destino, dos siglos después, la monarquía sigue oprimiendo a los pueblos, pero en pleno siglo XXI, es a su misma gente, porque aprendió a lidiar con nuestras repúblicas indoamericanas.

Mientras tanto en España sucedía lo siguiente: derrotados militarmente los franceses, Fernando VII recuperó el Trono por el Tratado de Valençay (1813); tan pronto como llegó a España se apresuró a seguir la invitación de un grupo de reaccionarios (Manifiesto de los Persas) [igual que hoy en Madrid] y restablecer la monarquía absoluta del siglo anterior, eliminando la Constitución y la obra reformadora realizada en su ausencia por las Cortes (1814). ¡Como hicieron en Cataluña ayer [155]!

El resto del reinado de Fernando VII estuvo marcado por su resistencia a reformar las caducas estructuras del Antiguo Régimen —(como Felipe VI hoy)—, acompañada de una represión sangrienta contra los movimientos de inspiración liberal —(como Rajoy y Santamaría hoy en Cataluña)—. Durante los ‘seis mal llamados años' (1814-20) se limitó a restaurar la monarquía absoluta como si nada hubiera ocurrido desde 1808 [como España 2018], agravando los problemas financieros derivados de la pervivencia de los privilegios fiscales y la insuficiencia del sistema tributario tradicional; un endeudamiento creciente ahogaba a la Hacienda Real, al tiempo que España perdía todo protagonismo internacional (la participación en el Congreso de Viena de 1815 se saldó sin beneficio alguno para el país).

Incapaz de reaccionar ante el proceso de emancipación de las colonias americanas, Fernando permitió prácticamente que consolidaran su independencia de España; cuando, en 1820, reunió en Andalucía un ejército expedicionario destinado a recuperar el control sobre América, este se pronunció bajo el mando del general Riego y puso en marcha un proceso revolucionario que obligó al rey a aceptar la restauración de la Constitución de 1812. (¿Ocurrirá algo similar en la península ibérica mañana?).

Durante el siguiente Trienio Liberal (1820-23), Fernando intentó salvar el Trono fingiendo admitir su nuevo papel de monarca constitucional, pero utilizó todos los recursos que pudo para hacer fracasar el régimen y obstaculizar las reformas de las Cortes y los Gobiernos liberales: conspiró para organizar un golpe de Estado de la Guardia Real en Madrid, que fracasó en 1822; posteriormente llamó en su ayuda a las potencias absolutistas de la Santa Alianza, hasta propiciar una nueva invasión francesa de la Península, la campaña de los ‘Cien mil hijos de San Luis' que, bajo el mando del duque de Angulema, derribó el régimen constitucional y repuso a Fernando como rey absoluto (1823). (¿Hará esto la UE esta vez?).

Así como serán pronto dos siglos, Barcelona lucha hoy por la creación de su propia República, frente a la monarquía española, tal como lo hicieron los santeños, en su preciso momento para liberar a su territorio del yugo monárquico español, al igual que los otros países bolivarianos.

Loor a los verdaderos republicanos del mundo.

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