La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Miguel Antonio Bernal V.

Columnistas

Panamá y su inseguridad alimentaria

Pero Panamá no ha aprendido mucho de ellos

El concepto y contenido de seguridad alimentaria está conformado por cuatro ejes fundamentales: disponibilidad (producción nacional más importaciones de alimentos y exportaciones), acceso a los mismos (económico), inocuidad (calidad, elaboración, conservación, higiene, propiedades y contenido), así como la sistematicidad de la oferta.

Se trata de un tema complejo que implica una preocupación para el consumidor y a la vez para los decisores, debido al creciente aumento de los precios de los alimentos en el mercado interno. Esta tendencia alcista, que impacta de forma sensible en el mercado minorista, con implicaciones económicas, sociales y políticas, parte de una producción agropecuaria golpeada por las importaciones.

De acuerdo a un análisis realizado, a partir de una canasta de productos alimenticios seleccionados y representativos, en base a la disponibilidad total (Producción nacional + importaciones-exportaciones), las importaciones ocupan aproximadamente entre 70-75 por ciento del total de la disponibilidad. Se estima que esta dependencia puede ser reducida a un 35-50 por ciento, a partir de los incrementos de la producción nacional.

En Panamá urge mayor inversión para rescatar el sector agropecuario, según muchos agricultores, Y es que, la producción buena que se tenía en cebolla fue en 2008, por ejemplo, cuando el hectareaje estaba en 1160, el cual cubría el consumo mensual. Hoy, no solo hay quejas por las importaciones de cebollas, sino también de otros rubros como el arroz, que se debe importar porque el país no es autosuficiente.

Según el II Informe del Observatorio Visión País 2025 de la Comisión Visión País de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, este sector ha venido reduciendo su participación en el producto interno bruto, año tras año, de forma sostenida, en especial a partir de la década de los setenta.

En el 2016, el sector agro en Tierras Altas apuntó haber perdido por arriba de los $10 millones, tanto por las importaciones como por las afectaciones a las plantaciones por factores climáticos, sin contar con las pérdidas en otras zonas. ‘Al país entra todo tipo de alimento sin un control previo', aseguró un productor de Tierras Altas.

El productor de cebolla, ají y ñame recordó que ya los jóvenes no ven atractivo sembrar como lo hizo él en su momento, pues prefieren venir a la ciudad capital para encontrar otra cosa con qué vivir.

En el último informe de gestión, el ministro de Desarrollo Agropecuario, Eduardo Carles, sostuvo que el fortalecimiento de los cultivos básicos también ha sido prioridad en estos tres años, pues se han invertido $4.8 millones en innovación tecnológica y parcelas para fomentar el cultivo.

Según el Mida, del 2016 al 2017 la producción de arroz aumentó en un 11.5 %, mientras que la de maíz un 8.4 % y la papa, un 4.1 %. Pero increíblemente, ¡al 2017 se han invertido unos $129.7 millones en importación de arroz y hay unos 1200 importadores en el país!

Por otro lado, varios proyectos para mejorar el agro, no han sido sancionados ni vetados por el Ejecutivo, lo que mantiene a la expectativa a los productores. La producción nacional se ha visto afectada ante la importación de productos durante época de cosecha, y esperan que el presidente ponga fin a este problema antes de salir del cargo.

Entre ellos se encuentra el proyecto sobre el arroz como seguridad alimentaria, el cual tiene el beneficio de proteger e incentivar a los productores. Se trata del proyecto 451.

El documento también señala que crearán para ello los mecanismos de producción que promuevan la productividad y competitividad del cultivo nacional para que el consumo sea abastecido con productos nacionales y la importación sea una alternativa final para cubrir un desabastecimiento.

También se encuentra en lista de espera el proyecto de Ley 444, que modifica la Ley 24 de 2001, sobre apoyo a los productores agropecuarios afectados por las condiciones climatológicas adversas y dicta otras disposiciones. Los productores aseguran que con este proyecto 444 se les amplía el plazo de préstamos a los productores a 25 años y se les otorga otras prebendas.

Adicional se encuentra el proyecto 442 que establece la organización y funcionamiento de la cadena agroalimentaria, que fue sancionada, pero en espera de su reglamentación.

‘Además, el proyecto de las importaciones, 450, el cual si no se reglamenta, nos afectará porque la medida no se detiene, establece por ley que los rubros de importación no deben entrar en tiempo de cosecha, como el caso del arroz que desde junio empezó la cosecha y no se ha parado de importar', manifiesta Nodier Díaz, secretario general de la Federación de Arroceros y Granos de Panamá. ‘El Gobierno tiene dinero para comprar arroz a Guyana y no tiene dinero para pagarles a los productores $7.50 que se le debe por el subsidio', indicó.

Decía Robert McNamara, secretario de Estado durante la administración Kennedy y otras sucesivas en Estados Unidos, que la fortaleza de Estados Unidos era su seguridad alimentaria. Su sistema agropecuario producía tantos alimentos que nadie podía tener hambre. Estaba en lo cierto. De cierta forma los Estados Unidos son la canasta alimentaria (breadbasket) del mundo. Pero Panamá no ha aprendido mucho de ellos.

CATEDRÁTICO UNIVERSITARIO.