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06 de Feb de 2023

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    Samuel Lewis Galindo

Columnistas

La conciliación nacional

Solo una persona puede liderizar con éxito esa aspiración nacional. Él es el presidente de la República, Juan Carlos Varela

No hay la menor duda de que los panameños quieren vivir en paz, sin ningún conflicto politiquero que le pueda causar grandes perjuicios al país.

Solo una persona puede liderizar con éxito esa aspiración nacional. Él es el presidente de la República, Juan Carlos Varela, quien ha dado muchas muestras de que es un político muy hábil, por lo que puede hacerlo, si quiere.

Varela actuó siempre de acuerdo con la estrategia que se había trazado para gobernar.

Con el gran poder que tiene un presidente, Varela inició su plan controlando todos los organismos del Estado. Para ello contó siempre con el respaldo de sus ministros de Estado que han sido muy complacientes con él, al igual que los militares. Dividió y debilitó a todos los partidos grandes de oposición. Los medios de comunicación, casi en su totalidad, lo respaldaron siempre. A la Fuerza Pública le dio todo lo que le pidieron –aumentos de sueldo, equipo, etc., y en ocasiones hasta algo más. Hoy, tenemos un organismo armado con unos 35 mil miembros y mucho más de 250 comisionados y subcomisionados y otras prebendas que no tienen los que trabajan en otras instituciones del Estado. Parecen autónomos —los miembros del Consejo de Seguridad—.

El presidente Juan Carlos Varela ha gobernado, hasta ahora, en una perfecta ‘luna de miel'.

A Varela, le guste o no, cada día tiene menos poder y su influencia se va mermando. Tiene muchos problemas y el país está pasando una grave crisis, por lo que una conciliación nacional lo beneficiaría a él más que a nadie. El presidente tiene que convencerse y debe acostumbrarse a gobernar con una oposición que cada día será más agresiva.

Existen en nuestro país muchos antecedentes de presidentes que, poniendo de lado todo interés político y personal, han lidiado, con éxito con sus adversarios.

Guillermo Endara gobernó con una minoría en la Asamblea Nacional al romperse la alianza que mantenía con la Democracia Cristiana. Lo pudo hacer y tener éxito, porque los partidos políticos y la ciudadanía en general estaban muy convencidos de que él —Endara— presidiría unas elecciones completamente libres, como en efecto así fueron.

El presidente Remón, cuando iba a Washington a renegociar los Tratados del Canal, buscó la unidad nacional para tener mayor fuerza en sus gestiones. Sus grandes adversarios, como el Dr. Ricardo J. Alfaro, el Dr. Harmodio Arias, así como otros ilustres panameños, asistieron a la cita con Remón en la Plaza 5 de Mayo. Cuando llegó a Washington, sintiéndose que representaba un país unido, pudo renegociar los tratados del Canal que se llamaron ‘Remón-Eisenhower'. Fue allí donde lanzó su famosa frase: ‘No vengo a los EE.UU. a pedir millones ni limosna. Solo buscamos justicia'.

Posteriormente Torrijos, al firmar con Jimmy Carter los Tratados que nos devolvían el Canal, dijo que él se debía ‘a una lucha generacional'. Esos ejemplos de algunos de nuestros líderes le deben servir de guía al actual mandatario.

Denos, señor presidente, como parte de su herencia, unas elecciones completamente libres y haga una realidad la conciliación nacional. Todos los grupos de opinión están listos. Solo falta Usted.

Señor Varela, su pasado personal lo decidirá la justicia y el acierto o fracaso de su Gobierno, la historia.

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