Panamá,25º

11 de Dec de 2019

Avatar del Orlando Acosta Patiño

Orlando Acosta Patiño

Columnistas

Entre la memoria de Colón y de Panama Al Brown

Tiene entre sus calles y avenidas toda una historia aún por contar y entender

Panama Al Brown: los puños que se abren, fue el documental de Carlos Aguilar exhibido en el marco de la séptima versión del Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF). La propuesta presentada por Aguilar tiene el mérito de colocar en las mentes de los panameños la figura —difusa y lejana— de un personaje como lo fue Alfonso Teófilo Brown, conocido mundialmente como Panama Al Brown. Panama Al Brown fue el primer latinoamericano que conquista un título en el mundo del boxeo y el negro que, con orgullo y dificultades, pasea la nacionalidad panameña, en un periodo convulsionado, confuso, segregado y discriminatorio.

Le pesa a Al Brown, como a las minoría afroantillana, el estigma de ser panameño y negro. A la historia de Al Brown se le suman la de Irving Saladino, Ismael Laguna y otros afropanameños que la historia aún no termina de reivindicar por sus logros y aportes a la nacionalidad panameña.

No voy a dedicarme a comentar el documental que habla por él mismo, sino más bien a cómo el cine puede extenderse más allá de él mismo, para llegar a transitar por la memoria de un personaje, y logre llamar la atención sobre los valores ocultos de las calles y edificios de una ciudad como la de Colón.

Panama Al Brown: los puños que se abren, vincula al personaje a su origen natal y particularmente a la ciudad de Colón y su historia. Alfonso Teófilo Brown nace y crece en Colón, hijo de migrantes negros vinculados al proyecto de desarrollo transístmico, donde las propuestas tecnológicas de transporte colocan a esa ciudad en espacios de producción únicas e inusuales en el mundo a finales del siglo XIX y siglo XX. Parte del documental se recrea en París y otras ciudades europeas. Ausente en el documental un paralelismo entre otros panameños blancos en París, de aquellos años, vinculados a las artes y la música.

Regreso a Colón, que en otro momento la destaqué como más que negros y cimarrones. La principal ciudad en el Atlántico panameño tiene una data fundacional cifrada —al contrario del documental— el 12 de octubre de 1850, cuando la Cámara Provincial de Panamá legaliza el nuevo asentamiento, creando el distrito parroquial denominado Colón. (Tejeira, 2012). Es la única ciudad vinculada a la historia de un puerto y al primer ferrocarril transoceánico que aún está relacionada a estos elementos. Tiene entre sus calles y avenidas toda una historia aún por contar y entender.

Uno de los valores que llevaría a la ciudad de Colón a ser reconocida como un patrimonio mundial sería aquel, como afirmara Eduardo Tejeira en ser —sino la única ciudad— en la región cuya funcionalidad está hoy vinculada a un puerto y al primer ferrocarril transoceánico.

Colón se encuentra hoy sumida en una crisis institucional de equipamiento e infraestructura física, social y económica. Es escenario de contradicciones culturales y territoriales difíciles de describir. Las tensiones sociales y económicas de Colon hoy no son distintas a las del Colón de ayer, el Colón de Al Brown.

Las intervenciones urbanas de la isla Manzanillo, expulsan hoy, como expulsó a Al Brown, a los colonenses fuera de la ciudad de Colón. La propuesta para la conservación y promoción del centro histórico de Colón ignora la centralidad de la ciudad como elemento clave para su revitalización. La centralidad a la que tienen derechos los ciudadanos. ¿Hubo o hay recursos dentro del Proyecto de Renovación Urbana de Colón para remozar y ampliar la Arena Panama Al Brown en Colón? ¿Son parte de la inversión del proyecto de renovación urbana dineros para afirmar la identidad del centro histórico de Colón y no para la expulsión de su población a la periférica urbana?

En un esquema de exclusión de la centralidad urbana, el patrimonio humano, actor clave de la identidad de Colón, con su música, gastronomía, deporte y cultura en general, no tendrá la oportunidad de seguir reproduciendo y transformado su propia historia edita y las de ellos mismos como panameños que son.

Reconocer, entender, conservar y democratizar el centro histórico de Colón es una manera de hacerle tributo a los aportes culturales de los panameños negros de esa provincia. Panama Al Brown: los puños que se abren, el documental y el cine, coloca la dimensión territorial como el inicio de reconocer y valorar los talentos ocultos y universales, como el del gran boxeador negro de Colón.

INGENIERO