Panamá,25º

08 de Dec de 2019

Antonio Saldaña

Columnistas

Los rubores de la oligarquía

Nada de lo dicho por el expresidente de la República de Panamá es  exclusivo de su régimen,

La “clase política” panameña, entiéndase la oligarquía plutocrática y corrupta pos invasión o sus “intelectuales orgánicos” han pegado el grito al cielo con el escándalo político que para ellos significa las confesiones de Ricardo Martinelli Berrocal en el sentido de que durante su administración él fue un “mandadero” más –como sus antecesores- del gobierno de los Estados Unidos de América.

Sin embargo, nada de lo dicho por el expresidente de la República de Panamá es  exclusivo de su régimen, ni tampoco es el acto más ignominioso, porque la historia patria registra sucesos semejantes o peores realizados por la oligarquía liberal desde los albores de la República y posteriormente por la oligarquía neoliberal más recientemente. Ni siquiera la confesión del hecho debe causar rubores a la oligarquía y a sus “alabarderos” porque también en el pasado hubo politicastros, que hoy son venerados como “próceres de la patria”, que confesaron sus fechorías antinacionales, inclusive, más ignominiosas que las del “loco”.

Tomás Arias miembro de la “Junta Revolucionaria que logró la Independencia de Panamá” en 1903, en sus “Memorias” confesó que se complotó con el representante de Estados Unidos en Panamá (Embajador) WILLIAM INSCO BUCHANAN para introducir el artículo 136 en la Constitución de 1904, semejante a la Enmienda Platt en la Constitución de Cuba, misma que además de garantizar la soberanía del Istmo también permitía la intervención norteamericana en los asuntos internos de la República de Panamá.(Pizzurno/Araúz, ”Estudios sobre el Panamá Republicano 1903-1989”, página 26.).


Entre 1953 y 1954 durante el primer período de acceso al control político del Estado por el militarismo (Presidencia del Coronel José Antonio Remón Cantera) prominente miembro de las familias oligarcas de la época, en pleno Macartismo en los Estados Unidos y por ordenanza del imperio, “la Asamblea (Nacional) aprobó una ley antitotalitaria en virtud de la cual el Partido del Pueblo quedó proscrito”. (Ibíd, páginas 385,386) misma que fue utilizada para perseguir a intelectuales y profesionales de la educación. Los pueblistas registran su visión de esta historia así: “A más de dos años de haber sido ilegalizado nuestro partido por el gobierno reaccionario de Remón, en descarada complicidad con el imperialismo yanqui…” (Documentos Históricos. Partido del Pueblo).

En el gobierno del expresidente Ernesto Pérez Balladares el “papagayo” de su Gabinete no fue Ministro de Gobierno por “recomendación expresa” del gobierno estadounidense, posteriormente Estados Unidos le impuso la negociación del CMA para el restablecimiento de bases militares el territorio panameño. En la jefatura de Doña Mireya Moscoso se negoció el ignominioso “Acuerdo Salas-Baker” que permite a tropas del ejército norteamericano transitar por el territorio panameño con inmunidad diplomática. La regencia del hijo del general compite con los anteriores y los posteriores en lo lacayuna. Y, del actual, solo mencionaré  dos perlas: Ha declarado, siguiendo directrices del imperio, la guerra al “Estado Islámico (ISIS)” lo cual pone en grave peligro a los panameños y viola el Tratado Permanente de Neutralidad del Canal de Panamá, segundo, como “mayordomo” de Donald Trump, vergonzosamente nuestro país forma parte del “Cartel de Lima”, el cual presiona a Venezuela para instaurar un régimen que le “devuelva” el petróleo venezolano a las transnacionales petroleras norteamericanas.

Parafraseando al periodista Manuel Celestino González en su histórica columna “Tolda Gitana”, refiriéndose a la parentela de Remón con Chiari: Desde el punto de vista político, yo no establezco diferencias substanciales entre Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela y los otros expresidentes mencionados; todos son “mayordomos” del imperio y pertenecen a la categoría política de la oligarquía plutocrática, corrupta y antinacional. ¡Así de sencilla es la cosa!


El autor es Abogado y analista político.