02 de Oct de 2022

  • Saúl Rolando Cortéz Chifundo

Columnistas

Historia, una enseñanza a la inversa

Desde la docencia, hay una tendencia habitual o natural a impartir la Historia de la misma manera como esta se aprendió.

La Historia crea conciencia, sin duda, es el objetivo prioritario de su enseñanza. La práctica educativa o metodologías de enseñanza de la Historia en nuestro país, tienen rigidez unívoca. Es dogma su enseñanza y aprendizaje desde una estructura lineal ascendente, cronológicamente, del pasado al presente. Sin embargo, por cuestiones de tiempo y contenidos temáticos, hay una Historia reciente en desatención.

La Historia de Panamá siempre se ha enseñado y aprendido siguiendo la tradición cronológica del orden ascendente; sin embargo, por lo vasto de nuestra historia patria, hay una historia del tiempo presente (pasado reciente) que se ve excluida de ser enseñada o aprendida, pues el período escolar anual tiene fecha de cumpleaños.

Desde la docencia, hay una tendencia habitual o natural a impartir la Historia de la misma manera como esta se aprendió. O sea, desde un escenario cronológico, estrictamente ascendente, severamente conductista y sustraído de la dialéctica, en donde la acción memorística, mecánica y pasiva de contenidos temáticos, constituyen la materia ósea. Quizás esta tradición corresponde al sutil implante ideológico político de los sectores hegemónicos.

La experiencia propia, en el presente, nos plantea el problema de la animadversión de los estudiantes para con la Historia y su aprendizaje. De hecho, un experimento universitario, arrojó un diagnóstico preocupante, cuando el año pasado comenzó a circular por las redes sociales un video en el que se interrogaba a estudiantes universitarios de primer año, sobre temas relacionados con la dictadura militar y el retorno a la democracia (historia reciente), cuyas respuestas fueron desacertadas.

Este suceso, muy cuestionado por cierto, nos sugirió la real situación de nuestra historia reciente y su proceso de enseñanza-aprendizaje. Ante esta realidad, intentando aportar a la solución, decidí, desde los niveles de media (undécimo grado), trazar un nuevo itinerario a los contenidos de la enseñanza de la Historia de Panamá, tomando el Presente como punto de partida, para zambullirme en lo experimental: Una Historia a la inversa (cronológicamente).

Esta estrategia atípica y poco tradicionalista, plantea alternativas para ampliar los conocimientos. Resultados prematuros, dejan ver un mayor interés de los jóvenes estudiantes por indagar, debatir y cuestionar sobre las luchas generacionales y la crisis económica, política y social en el período de 1968-1989. Una historia en la que padres, abuelos o parientes son archivos vivientes. Obviamente, se han hecho necesarias las técnicas constructivistas para el análisis, la reflexión y analogía, complementadas con el uso de las Tic's.

¿Quién dice que la Historia solo debe aprenderse o enseñarse en un orden cronológico ascendente?

En suma, queda en evidencia que los jóvenes, hombres y mujeres de este siglo crecen en un presente, sin relación orgánica alguna, con el pasado reciente del tiempo en el que viven. Cabe entonces, desde la docencia empujarlos a ‘recordar lo que otros olvidan' (Hobsbawn, 13:1996), sin la pretensión de enseñar contenidos, sino ejercitándolos en varias técnicas que permiten el desarrollo del pensamiento. ‘El presente como la clave para la comprensión del pasado es, además de teoría, método' (Marx, 26: 1972).

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