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04 de Apr de 2020

Bolívar González

Columnistas

3 de Noviembre: separación necesaria, futuro incierto

Los militares colombianos recién llegados pretendían arrestarlo por las noticias de sus simpatías por las intenciones de los istmeños de separarse de Colombia.

Panamá, luego de la independencia de España el 28 de Noviembre de 1821, se unió voluntariamente a la Gran Colombia bajo el proyecto integracionista de Simón Bolívar o tal vez por los lazos de amistad, por ciertas costumbres comunes o simplemente porque los istmeños sentían que no estaban preparados para enfrentar las responsabilidades y compromisos que representaba una república independiente.

Una vez desmembrada la Gran Colombia, nuestro país, como Departamento de Panamá y Colombia quedaron débilmente relacionados bajo la Nueva Granada.

Quizás fue un error grave, esta adhesión que posteriormente convirtió, tras algunos intentos fallidos de separación, a nuestro país en un ‘departamento' colombiano más, bajo sus leyes y condiciones y cuya representación en aquel estado, se concretaba a un diputado que lo representaba ante el congreso y nada más.

Obviamente la gran distancia que separaba a Bogotá, la capital colombiana donde residía el presidente y toda la estructura gubernamental llevó a Panamá a un verdadero estado de abandono total.

El Gobierno de Estados Unidos apoyó abiertamente al movimiento separatista de 1903, por la necesidad de continuar la construcción del canal a través del Istmo, la cual había fracasado por la mala administración de los franceses y las enfermedades; decisión que surge a la sombra de la terminación de la Guerra de los Mil Días.

El movimiento triunfó con la derrota de los militares colombianos que fueron apresados cuando uno de los batallones élite llamado ‘Batallón Tiradores', arribó a las costas de Colón. Los generales Eliseo Torres y Juan Tovar al mando de dicho batallón fueron apresados por instrucciones del general conservador Esteban Huertas a cargo del ‘Batallón Colombia', a ochenta kilómetros en la capital.

Los militares colombianos recién llegados pretendían arrestarlo por las noticias de sus simpatías por las intenciones de los istmeños de separarse de Colombia.

Huertas, militar colombiano casado con panameña quien había vivido durante muchos años en nuestro istmo, desempeñó una función determinante en la separación de Colombia al ordenar el arresto de los dos militares de más rango y enviar al contingente militar de regreso a su país a cambio de que recibieran la suma de ocho mil dólares; que fueron recolectados por el grupo separatista de Colón y con el compromiso de no ser arrestados y encarcelados en nuestro territorio ya que pretendían sofocar el intento separatista, tomar por las armas el cuartel de la ca pital que Huertas comandaba y arrestarlo.

Sin lugar a duda, esta jugada que denota la calidad de militar experimentado del General Esteban Huertas, fue determinante en la intención separatista.

La proclamación de dicha separación se lleva a efecto el 3 de noviembre 1903, por la Junta Revolucionaria y sus colaboradores. El Consejo Municipal de la capital se adhiere al movimiento separatista y a su presidente le corresponde solicitar al gobierno de Estados Unidos, el reconocimiento oficial de la nueva nación y cita a todos los ciudadanos a un cabildo abierto.

Detalles como la confección de la bandera nacional, fue iniciativa de la propia familia del doctor Manuel Amador Guerrero, primer presidente de la República, quienes bosquejaron la primera bandera a tal punto que, al día siguiente, el cuatro de noviembre ya la República contaba con dos banderas finamente confeccionadas.

El país estaba conmocionado cuando se enteró que el Consejo Municipal por la voluntad del pueblo era libre y mediante acta, se establecía un Gobierno propio, soberano e independiente sin la interferencia de ningún otro país.

Bajo el gobierno de Manuel Amador Guerrero que, sin ser panameño de nacimiento, de quien se ha dicho y comentado algunas acciones no muy patrióticas, basado en el apoyo del coloso del norte, se le considera directamente responsable por el nombramiento del ingeniero Philippe Bunau Varilla como embajador plenipotenciario de nuestro país en los Estados Unidos de Norteamérica. Este siniestro personaje firma por su cuenta, un tratado ignominioso llamado Hay - Bunau Varilla, que no solo permitió la construcción del canal del Istmo a los Estados Unidos, sino que le otorgó a este país canonjías que atentaban contra la soberanía panameña, a perpetuidad.

La eliminación de este tratado, la reconquista del territorio y del Canal de Panamá, se logró con las lágrimas y la sangre derramada del estudiantado y del pueblo panameño en general; mediante la firma de los Tratados Torrijos - Carter el 7 de septiembre de 1977 y puesto en práctica el 31 de diciembre de 1999.

ESCRITOR, FOLCLORISTA Y COMPOSITOR.