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01 de Apr de 2020

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Aram Cisneros Naylor

Columnistas

Feliz 5 de Noviembre

Huelga recordar que éramos parte de Colombia. Las tierras de Colón habían sido dadas a la Compañía del Ferrocarril, no en propiedad plena, sino en concesión.

Primer acto: 1570. Los españoles estaban hastiados de un necio acosador inglés. Los ataques de Francis Drake a Nombre de Dios y al Camino de Cruces —ruta de las riquezas provenientes del Perú— exigieron a la Corona española, un sistema de defensa atlántico.

Así nace el Fuerte de San Lorenzo: un magnífico ejemplo de la arquitectura militar de los siglos XVII y XVIII; el escudo a la entrada al río, con el cual se accedía a la Ciudad de Panamá por vía del Chagres. Declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1980, este es un activo que necesita ser recuperado y explotado correctamente.

Segundo acto: 1850. La isla de Manzanillo holgazaneaba. Disfrutaba del inigualable sol y la agradable brisa. Llegó John Lloyd Stephens, interrumpió su siesta e ideó cambiarle el nombre a Aspinwall, honrando a William Aspinwall de la empresa que aportaría los fondos para la Compañía del Ferrocarril de Panamá. Así, a fines de febrero de 1852, se bautizó y se fundó formalmente lo que hoy conocemos como Colón.

Ser una de las ciudades ferroviarias más antiguas de América, determinó su trazado urbano. Apegado a las pautas estadounidenses de la época, este es también un elemento crucial de su valor patrimonial. Por ejemplo, las manzanas diseñadas en 300 por 300 pies con un callejón por el medio. También, el ‘Front Street', (Avenida del Frente), eje de la ciudad y alineado de forma paralela a la vía férrea.

Huelga recordar que éramos parte de Colombia. Las tierras de Colón habían sido dadas a la Compañía del Ferrocarril, no en propiedad plena, sino en concesión. Por tanto, no se podían vender, y quien construía, lo hacía consciente de que lo hacía sobre tierra alquilada. En mi opinión, este regimen tuvo su marca en la psiquis y actitud de sus residentes.

Por otro lado, el aporte de Colón a nuestro patrimonio gastronómico es fundamental. Para construir el Canal, vinieron personas de todo el mundo, pero el 85 % era caribeño: Barbados, Dominica, Martinica, St. Lucía, St. Kitts, Anguila, Trinidad y Jamaica. Los sabores del Caribe desembarcaron en Colón, junto con ellos. Confluyen en un delicioso ‘One Pot' que, literalmente, forma parte de la cultura y espíritu que alimenta nuestro país.

Tercer acto, 1941: Estados Unidos entra a la guerra. Los más pesimistas —¿o realistas?— argumentan que Colón alcanzó su cúspide entre aquel año y 1970. Argumentan también, que después de ello, el deterioro ha sido constante. Los hechos hacen difícil rebatirlo. El lapso de auge, fue causado por la guerra, las posguerra, la fundación y las primeras década de la Zona Libre. Este enclave de mil hectáreas, aún es la Zona Franca más importante del continente y la segunda del mundo. Esta en una crisis de la cual saldrá airosa, si se transforma para adoptar las tecnologías y modelos comerciales actuales.

Cuarto acto, 1946: nace Bartolo Cisneros, mi papá. Mi abuelo, del mismo nombre, proveniente de Veraguas, llegó a la ciudad atlántica para tener a sus siete hijos.

Quiero desearles un feliz 5 de Noviembre al Colón con el cual construí parte de mis recuerdos infantiles. Basta con pararme en calle 11 y Santa Isabel, para conectarme con ellos. Hoy, me uno al puñado de optimistas que creen que la ciudad podrá recuperarse.

INVESTIGADOR DE MERCADOS.