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13 de Oct de 2019

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Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

2019: revoltura con picadillo

Lo cierto es que para comenzar un año así, no me quiero imaginar cómo será en seis meses que hay despedida y llegada de un nuevo inquilino al Palacio de las Garzas.

No habíamos terminado de despedir el año 2018, cuando en el primer acto oficial del Estado, del año 2019, amanecimos con un Órgano del Estado tomado por agentes y policías al servicio del Sistema de Protección Institucional, supuestamente para garantizar la tranquilidad de los asistentes. Con la única diferencia que no era en el área perimetral, sino que hasta dentro del santuario de los diputados ingresaron personas armadas. Mensaje subliminal para recordar quién manda, un desliz desafortunado o simplemente un mensaje directo y sin intermediario.

Lo cierto es que para comenzar un año así, no me quiero imaginar cómo será en seis meses que hay despedida y llegada de un nuevo inquilino al Palacio de las Garzas. Lo que sí ha revuelto el ambiente es que en un discurso que debió ser de despedida, tratando de amansar las aguas que para nada están tranquilas, el presidente optó por ponerle un poquito más de gasolina al ambiente, al querer despedirse con una solicitud al Tribunal Electoral de que incluya una quinta papeleta en las próximas elecciones, para convocar una constituyente, que ni él mismo supo explicar en cuál método se basaría o consistiría.

Pero más allá de una solicitud cazabobos, porque se sabe que los magistrados del Tribunal Electoral no pueden aprobar absolutamente nada, que no sea mediante una ley que debe pasar la Asamblea Nacional. Lo cierto es que simplemente la solicitud de esa quinta papeleta es para salir de un periodo diciendo ‘yo di el primer paso y cumplí lo que prometí, los demás no quisieron aprobarla'. Y lo que resulta más infantil todavía es que esa propuesta de reforma a la Constitución está contemplada en los planes de Gobierno, si así se le puede llamar, de todos o casi todos los candidatos de los partidos y los que van por la libre postulación. Así que es algo que no requiere que sea votado en las elecciones de mayo.

Por otro lado, el año lo cerramos sin sorpresas, nadie se bajó de su candidatura, hasta ahora. Los tres partidos grandes se comieron sus pescaditos y solo con el único propósito de tener una casilla más en la papeleta de presidente, pues de esos tres partidos pequeños ninguno aportará un vicepresidente (a) al candidato presidencial, y serán ellos quienes escogerán a quien quieren de llanta de repuesto. Con la última experiencia, seguro muchos no van a querer un vicepresidente que después se convierta en presidente y le haga la vida de cuadritos.

En donde sí parece que está la salsa es en la carrera de los que van por la libre postulación, evito decir independiente, pues ninguno realmente lo es y todos tenemos algo de pecador. Lo cierto es que todo parece indicar que Marco Ameglio podría pasar de primero, Ana Matilde de segunda y el cierre será de foto finish entre el desconocido Dimitri y Ricardo Lombana que con menos malicia busca colarse entre los tres finalistas. Si de verdad todas esas firmas, que dicen querer a alguien que no sea de los partidos tradicionales, fueran reales hay fuertes posibilidades de una sorpresa. Pero la realidad es que existen muchos que hemos firmados para tener otras alternativas para donde votar y otros simplemente fueron comprados, o enviados para debilitar el movimiento y que no pueda haber otro camino, que el mismo de siempre.

Ya de entrada al 2019 y con ambiente cargado de escepticismo, sin que haya un líder claro y nato que las personas sientan que pueda aglutinar una población desesperada porque se acabe un Gobierno, porque la seguridad no siga siendo un problema y que la salud y la educación algún día les importe, solo les quedará ver cómo se pavonean algunas figuras en la Jornada de la Juventud, al lado del papa Francisco, buscando milagros y confesando odios viscerales, en busca de una paz, que solo la da una conciencia tranquila. Por ahora entre revoltura y picadillo nos toca persignarnos y pelarle el ojo al Cristo, que es de oro.

Así veo las cosas y así las cuento.

ABOGADO